Acrónimos XX

Anacotrepa: Ambicioso eremita
Anarcotrepa: Ambicioso anarquista que vive aislado de la civilización
Arfixia: Estrangulamiento castrense
Circunfisión: Técnica para separar los átomos de los prepucios
Cornutropia: Ejército que no se termina nunca
Calimbo: 1) Lugar adonde, según la doctrina tradicional cristiana, van a cantar canciones y danza spropias de las Antillas Menores las almas de quienes, antes del uso de la razón, mueren sin el bautismo 2) Helado de metafísica. Lo hay de fresa y lima-limón

Errasta
: Trenza errónea
Errastafari: Jamaicano equivocado
Esquilofrenia: Enfermiza obsesión por los clásicos
Excapista: Fabricante de capas retirado
Intraxigente: 1) Dícese de la persona muy exigente consigo misma. 2) Actitud de autodiscriminación
Intropelio: Autocrítica maleducada
Metánfora: Recipiente en el que los pueblos mediterráneos guardaban sus figuras literarias.

Naranjana: Hada con sabor a naranja que habita en los bosques de Cantabria
Porrompompompeya: 1) Personificación rumbrea 2) Dícese de la conducta consistente en no asistir a determinadas clases para, en su lugar, cantar rumbas
Rap-soda: Rapero carbonatado
Trifolio: Elemento arquitectónico de celulosa y tamaño A4

La OGT

La Organización Genetal de Trabajadores, en adelante OGT*...
-En aquel momento, el líder sindical supo que los estatutos le estaban quedando como el culo.
*Léase o-ge-te/ojete

Frases célebres de la historia. Capítulo 66

"Se me están quedando los pezones como escarpias". Lady Godiva
"Y a mí los huevos como canicas". Roald Amudsen
"Y a mí los tarzanillos como estalactitas". Nanuk, el esquimal
"De piedra, me dejas". El hombre de Orce
"¿Tienes suelto para tabaco?". Carlos Marx a Federico Engels
"Mucho rojo, es lo que hay". Ronald Reagan
"Te jodes". Herodes
"¿Mande?". Ludwing Van Beethoven
"Agárramela con la mano". El conde Ciano
"Vamos a tener que extirpar". Jack el desptripador
"Vamos a tener que sangrar". El conde Drácula
"Vamos a ver". Sansón
"Valor y al toro". Luis Miguel Dominguín a Manolete, en Linares
"Córtate el pelo y búscate un trabajo". Dalila a Sansón
"No lo veo". Sansón
"Vaya ciego". George Best
"Ya te digo". La reina madre
"Bienvenido a Windows Vista". Stephen Hawkings, saludando
"¡Ni Amadeus ni hostias! Quiero una txalaparta". Wolfgang Amadeus Mozar, en pleno arranque vasco
"Si es que los alemanes es que somos la hostia". Ludwing Van Beethoven
"¿Qué estrellas ni qué estrellas? Esto es para ver el culo a las señoras". Galileo Galilei
"Buenas, somos los griegos". Alejandro Magno a Darío III
"Griegos, lo que se dice griegos... Macedonios helenísticos, como mucho". Darío III, chulito
"Jroña que jroña". Sofía de Grecia
"Triki, triki, triki, triki, trikitrikitrí". Demis Roussos
"Porrompompón". Manolo Escobar, rumbero
"Cuchírbiri, cuchíbiri, ¡Chíviri!". Peret, más rumbrero todavía
"¡Ojete!". Arthur Rimbaud
"¿Y quién va a pagar todo esto?". Federico Engels a Carlos Marx
"¡Ojete!". Carlos Marx a Federico Engels
"Eso, eso, por el ojete". El marqués de Sade
"Mucho vicio, es lo que hay". Onán
"Mucho filisteo, es lo que hay". Sansón
"Si es que soy la bomba". Alfred Nobel
"Si es que soy un clásico". Esopo
"Queda inaugurado este pantano". Noé
"Si es que los alemanes es que somos la hostia". Otto Von Bismarck, parafraseando a Ludwing Van Beethoven

Los maquetadores responden

El contubernio de Moscú

Cuando por fin resolvió el enigma, Antón Abascal sintió que todas las piezas encajaban como en un enorme puzzle sideral: los Celtas que habían dado de fumar a toda la España tardofranquista y de la transición eran la cabeza de playa de un frustrado plan soviético para terminar con las dictaduras fascistas en la Península Ibérica.
¿Cómo era posible que no lo hubiera descubierto antes? Las siglas habían estado siempre allí; bajo la inocente apariencia de una marca de tabaco los Celtas escondían una directa soflama destinada a soliviantar a la oposición interna. Aquéllas aparentemente inocentes seis letras no eran sino iniciales de una clara invectiva: "Comunistas Españoles: Levantaos. Tenéis Apoyo Soviético". Eso, y no cualquier otra cosa, era lo que significaba el acrónimo Celtas.
Y es que el tabaco cañí por excelencia era en realidad una iniciativa soviétiva. A mediados de los años cincuenta se había impulsado y financiado subrepticiamente desde
el otro lado del telón de acero la salida al mercado de los Celtas como vanguardia del proletariado para la futura revolución comunista que derrocara al general Franco. Si a lo largo de aquellas décadas el mensaje no consiguió incitar la perseguida revuelta fue, simplemente, porque hasta que Antón Abascal lo descubrió en 2009 nadie se había dado cuenta del verdadero significado de los Celtas Cortos, del mensaje en clave que enviaban a la resistencia antifranquista.
No era la primera ocasión en que la Unión Soviética trataba de exportar la revolución a través del tabaco. Ya a finales de1943 había sopesado inundar el Báltico con las primeras cajetillas de Celtas, unas siglas que en aquel primigenio momento significaban otra cosa. En concreto, lo siguiente: "Comunistas estonios: lobotomizad a todos los alemanes y serbios". Lo de los serbios era sólo por mantener el plural en la palabra. Y, bueno, porque las relaciones con el mariscal Tito tampoco atravesaban su mejor momento.
En aquella ocasión,
la bautizada como 'Campaña de los Celtas' debía servir como eje catalizador del contraataque soviético sobre el Tercer Reich, y a punto estuvo de llevarse a cabo de no ser por las estadísticas que un gris ujier del Ministerio de Información hizo llegar a Viatlcheslav Molotov. Según los datos del último censo soviético, en Estonia habitaban exactamente 17 celtas, de los cuales sólo uno sabía practicar lobomotías. Con estos efectivos, y pese a que los alemanes habían cedido definitivamente la iniciativa al Ejército Rojo, parecía difícil derrotar a la que aún era la primera protencia mundial, de modo que el mismísimo Stalin decidió paralaizar la operación: "Necesitamos un mínimo de 18 hombres invadir Alemania. Y al menos seis de ellos debrían ir armados", sentenció antes de deportar al ujier a un gulag de Siberia.
El plan quedó enterrado en el olvido hasta que a mediados de los cincuenta el Komintern aprobó una nueva ofensiva socio-cultural sobre las dictaduras ibéricas. El problema radicaba en que España era zona de influencia estadounidese, con lo que cualquier injerencia podía degenerar en un conflicto diplomático o incluso bélico. La KGB decidió entonces rescatar del olvido el plan estonio, adaptarlo a la realidad española e infiltrar a un agente en el equipo de creativos de la Tabacalera para que comenzara a producir los Celtas con el consabido nuevo lema.
A los pocos meses, y a propuesta del infiltrado Liev Mikhailov, a quien todos los españoles le parecían muy pequeños, se lanzó la nueva marca con el nombre de Celtas Cortos (hábil estratagema de Mikhailov para diferenciarlos de los celtas estonios) con un éxito rotundo e inmediato. Pero distorsionada visión que Mikhailov tenía de los españoles iba a terminar con su carrera y, de paso, con el plan soviético.
Liev Mikhailov era, además de uno de los espías más importantes de la guerra fría, un hipocondriaco obsesionado con la proxémica que nunca permitía que nadie invadiera su espacio íntimo e intentaba, siempre que le era posible, estar a al menos un par de metros de distancia respecto a cualquier persona para evitar así posibles infecciones. Como consecuencia, siempre había creído que si veía a los españoles tan bajitos era sencillamente porque estaban lejos. Así, en lontananza, se dedicaba a espiar y conspirar abiertamente y en voz alta, convencido de que el enemigo estaba lo suficientemente lejos para no oírlo.
Sin embargo, descubrió de la peor manera posible lo equivocado que estaba. Cierta tarde, mientras enviaba información secreta a Moscú ante las mismas narices de un agente de la policía secreta franquista, comprobó que el funcionario no estaba en absoluto lejos, sino que era, como el resto de los españoles, así de bajito en realidad, y que se encontraba a escasos centímetros. Pudo dar fe de ello cuando el agente del servicio de contraespionaje le incrustó, en una suerte de homenaje a otro Liev, de apellido Trostky, un piolet en la cabeza.
Así, y aunque la producción de Celtas Cortos continuó en aumento a lo largo de los años, Mikhailov nunca pudo llevar a cabo la segunda e imprescindible fase del plan, consistente en difundir clandestinamente a través de octavillas el verdadero significado de la nueva marca patria de tabaco. Sin este dato, era completamente imposible que la clase obrera española tuviera conocimiento del plan, y mucho menos que se levantara el mismo día en que cambiaran por unas alas los cuernos del casco del celta que aparecía dibujado en el paquete, modificación que ya habían aprobado tanto el Politburó del PCUS como el consejo de administración de Tabacalera.
La Unión Soviética intentó restablecer la red de espionaje de Mikhailov, desmantelada discretamente por la policía española, hasta que Nikita Kruschev ordenó suspender la operación. El gabinete Andropov retomó el proyecto y ya a principios de los noventa los soviéticos habían reconstruido toda su antigua infraestructura y estaban listos para asestar el golpe definitivo y convertir España en una república popular. Justo entonces el golpe de los generales y los acontecimientos de Moscú, que terminaron con la proclamación de independencia de la Federación Rusa, desembocaron en la desmembración de la Unión Soviética. Los Celtas Cortos ya no tenían sentido y un año después dejaron de fabricarse.

Naciones

No nació nada, ni nadie, ni nunca.

Adrien Brody-Manolete

Soneto espumoso

En el bar, tras el curro, la San Miguel,
tercio de litro frío y en botella.
Anestésico que no deja huella
salvo, en exceso, una resaca cruel.

De tertulia vespertina y al fresco
bebe tranquilo las Voll-Damm que quieras
todo irá mejor tras las dos primeras.
La doble malta es arte plateresco.

Ir a la playa y jarra con limón.
Tres cañas pequeñas y unas croquetas.
Viendo el fútbol, de Mahou otro montón.

Pinta de Guinness, quinientas pesetas.
Lúpulo y cebada. Satisfacción.
De Brujas traigo llenas tres maletas.

Acrónimos XIX

Alieneación: Alineación frustrante
Anacrotismo: Escroto sacado de su tiempo
Anánfora: Intrumento utilizado por los antiguos fenicios para beber insistentemente
Anapelma: Maldición agotadora
Cascofonía: Desagradable sonido a lata
Centripetista: Ególatra político de centro
Centripetal: 1) Centro de gravedad de los porros. 2)En fútbol, zaguero ególatra
Creaccionismo: Doctrina que sostiene que hay que hacer algo cuanto antes.
Decágolo: Decálogo de mierda
Deuteromomio: Libro chollo de la Biblia
Eremitaño: Eremita redundante
Ermimaño: 1) Aragonés solitario 2) Cangrejo aragonés
Helimuerto: Lugar en el que se estrellan los helicópteros
Improstura: Hipocresía glandular
Lumpenprotestariado: Díscese del lumpen-proletariado, cuando está airado
Merchería: Comercio en el que se dispensan señoras llamadas Merche
Merchero: Artilugio semigitano para dar fuergo
Kamasminov: Fusil de asalto para asaltar en posición de tumbado
Karmeo: Breve aparición de la justicia cósmica en una película o serie de televisión
Pizpijeta: Alegre caradura
Prepunto: Técnica de costura presuntamente anterior al punto
Presdigigitador: Malabarista del onanismo
Proporrompompósito: Voluntad o intención rumbera
Sáprapa: Dictatorial vicario de Roma
Sociamismo: Socialismo aplicado a uno mismo
Sociamimo: Socialista mudo
Trimador: Dícese del autor de tercetos rimados de forma fraudulenta
Tracionalismo: Racional ideología de los delineantes

Consejos para sobrevivir en una serie de médicos

Consejo 1
Procure ser médico, no paciente

Consejo 2
Si le duele, malo
Matiz de Agorero: Si no duele, peor

Consejo 3:
Si el médico y la enfermera discuten, haga caso a la enfermera

Consejo 4:
No firme nada a nadie. Según firme el primer papel, le quedarán sólo unas horas de vida
Conlusión de Spassky: Firmar produce muerte súbita

Consejo 5
No se fíe de los pacientes de psiquiatría
Ley fundamental de minimización de riesgos: No les deje armas cerca

Consejo 6
No se fíe de los residentes de primer año

Consejo 7
Si es médico, no renegocie su contrato al final de la temporada

Consejo 8
Evite aparecer en Urgencias, es la serie con más muertos.
Si es Urgencias, procure no ser negro
Extensión de Levi Strauss: Ser negro no resulta conveniente en ninguna serie

Consejo 9
Los suicidas mueren; no se inmole

Consejo 10
Si es House, sepa que no es lupus
Acotación de House: Así que te vamos a hacer una punción lumbar para ver por qué estás tan enfermito.

Consejo 11
Si es Anatomía de Grey, no se acerque a Grey.
Apéndice parental: Y menos aún sea familia
Apéndice de Grey: Y si es House, no se acerque a Wilson

Consejo 12
Si es Crossing Jordan, haga lo que quiera. Total, no lo ve nadie...

Consejo 13
Si es Hospital Central, ¿qué hace ahí?

Consejo 14
Las posibilidades de morir son inversamente proporcionales a la importancia de su papel en el capítulo. Sea importante.
Excepción del guionista: Pero no para Grey ni Wilson