La velocidad de observación influye en el punto de vista del tiempo.
Horacio Cienfuegos compró un kilo de bacalao a precio de costo. Se lo fumó.
Sección: Miscelánea
-¿Y tú en qué trabajas?
-En estadística.
-Ah...
...
...
...¿Y eso qué es?
Sección: Quotidianía delirante
"A ver si me ubicuo". Dios
"Corre que te pillo". Islero a Manolete
"¿Qué decís de viagra? ¿Habés probado con jaco?". Diego Armando Maradona a Pelé
"¿No os huele a barbacoa?". Juana de Arco
"Mamá, ¿por qué no dejas de tocar los cojones?". Boabdil
"Ancha es Castilla". Abderramán II
"Ancha es Checoslovaquia". Adfolfo Hitler
"Seré Franco". José María Aznar, sincerándose
"Me haces perder la cabeza". María Antonieta a Roberpierre
"Ya te digo". Danton
"Vuela amigo, vuela alto". Julio Iglesias cantando a Luis Carrero Blanco
"En ocasiones veo muertos". Iker Jiménez
"Hace un frío de cojones". Robert Scott en plena travesía antártica
"¿Quién es ese Ibarretxe?". El señor Spock
"Corre que te pillo". José Stalin a León Trostky
"Tú la llevas". Avispado a Paquirri
"Esto está chupao". Monica Lewinsky
"No". Mariano Rajoy, a cualquier cosa
"Tirititrán, tran, tran". Lola Flores
"Y ahora, a vivir del cuento". Perrault
"Ya te digo". Calleja
"Para cuento, el mío". Ramoncín
"Bum". Luis Carrero Blanco
Sección: Frases célebres de la historia
Don Morricone no entendía lo que estaba sucediendo. Una vez tras otra, la justicia desbarataba sus negocios: los Carabinieri se habían incautado de todos sus alijos de drogas, Hacienda detectaba todas sus operaciones de blanqueo de dinero y la Fiscalía había sentado en el banquillo de los acusados a todos sus infiltrados y confidentes en la policía y el gobierno. Ni siquiera podía matar a nadie, porque cada vez que planeaba un asesinato se encontraba con que su víctima había sido incluida en un programa de protección de testigos.El chivato debía ser alguien próximo a él, una persona muy vinculada al sindicato o incluso de la propia familia, porque las operaciones más secretas, las más delicadas, aquellas en las que se habían tomado más precauciones y llevado a cabo con el mayor sigilo, eran las primeras en venirse abajo. Dos meses tardó el don en urdir un plan tan sencillo como efectivo: torturar a todos sus sicarios hasta que uno de ellos confesara su traición.
Después de empalar a Vincenzo 'el sigiloso', desollar a Domenico 'el mudo', rociar con aceite hirviendo a Pietro 'bocacerrada' y cortar en trocitos a Davide 'el silencioso', siguió sin obtener ninguna respuesta. Ya sabía a ciencia cierta que ninguno de sus cuatro lugartenientes era el traidor, pero comenzó a sentir más que nunca la soledad del poder, puesto que el interrogatorio había dejado a sus subordinados ligeramente indispuestos. De hecho, desde entonces tenían graves dificultades para hacer cualquier cosa que no fuera alimentarse con una pagita, hasta el punto de que a Vincenzo 'el sigiloso' se le empezó a conocer como Vincenzo 'culosucio'.
En estas circunstancias, don Morricone llegó a una conclusión: el traidor tenía que ser el mismo, de modo que urdió un nuevo plan. Esperó a dormirse y se despertó a medianoche para despertarse a sí mismo, bajarse al sótano y torturarse hasta confesar. Esta vez sus sopechas eran ciertas y don Morricone confesó a don Morricone que el traidor no era otro que don Morricone. Confundido, don Morricone hizo llamar a su psiquiatra, que le diagnosticó esquizofrenia. El informe no fue del agrado del don, que consiguió tras unas breves pero convincentes sugerencias que el galeno cambiara su diagnóstico por el de doble personalidad.
En efecto, el capo tenía una segunda personalidad que bajo el nombre de Marco 'chivato asqueroso' Longhi se había convertido durante los últimos meses en confidente de los Carabinieri y la Fiscalía Antimafia y azote del crimen organizado. El primer impulso del don fue ordenar su asesinato, una muerte lenta y dolorosa como castigo a la traición, pero en atención al estrecho vínculo que existía entre ambos decidió darle una segunda oportunidad.
Longhi no la supo aprovechar. Sólo tres días después volvió a dar el soplo sobre una operación de contrabando en la que fue detenido en mismísimo Enzo Morricone. El 'chivato asqueroso', por su parte, debía acogerse a un programa de protección de testigos, pero el juez decretó prisión preventiva para el 'capo di capi' y la Fiscalía no pudo cumplir su palabra al percatarse el fiscal general, según rezaba textualmente en el informe, de "la absoluta incompatibilidad de la encarcelación del acusado con la inclusión de Marco Longhi en el programa de protección de testigos". En definitiva, que delator y delatado comenzaron a compartir celda en una prisión de máxima seguridad. Furibundo, el capo aprovechó la primera noche para consumar su venganza, y comenzó a golpearse la cabeza contra la pared mientras se pateaba a sí mismo en los riñones: '¡Se te van a quitar las ganas de cantar, figlio di putana!', gritaba.
Sólo la intervención de los guardias consiguió evitar que don Morricone se suicidara para dar una última lección a Longhi, pero el asunto no podía terminar así. Al día siguiente, el capo recurrió a sus sicarios en la cárcel para que acabaran de una vez por todas con Longhi. Y así fue como el 'capo di capi' murió en las duchas de la prisión a manos de sus propios hombres, fieles hasta el final a sus órdenes.

Sección: Cuentos apócrifos
Sección: Miscelánea
"Vaya hostia que nos vamos a pegar". Luis Carrero Blanco a su chófer.
"Hoy no me he levantado muy católico". Osama Bin Laden.
"Como se parece este tío a Kojak". Dwight Eisenhower, después de conocer a Nikita Kruchev.
"¡Ja, ja, ja! Ahora eres palomo cojo". Antoñete a Palomo Linares después de que le cogiera el toro.
"¿Y si en vez de 'Lobo estepario' le pongo al libro 'Ladilla cojonera'?". Herman Hess, dudando.
"Me cago en los radicales libres". Ana Botella, en pleno tratamiento antienvejecimiento.
"Afosamberger". Boris Yeltsin, tratando de vocalizar.
"Protesto". Martín Lutero.
"¿Para qué me regalan una Epilady, pendejos?". Frida Kahlo.
"Aquí andamos, emulando a Aytorn Senna". Nino Bravo, adelantándose a su tiempo.
"Picha española nunca mea sola". Nacho Vidal, en plena orgía.
"Me cago en los radicales libres". José María Aznar, el 14 de marzo de 2004.
"No me quedo yo con vosotros en un cuarto oscuro pero ni de coña". Luis Buñuel a Federico García Lorca y Salvador Dalí.
"Aquí andamos, emulando a Nino Bravo". Luis Carrero Blanco, adelantándose a su tiempo.
"Te voy a dejar peor que al palomo cojo". Avispado a Paquirri, en Pozoblanco.
Sección: Frases célebres de la historia













