Aniversario

Animalario cumple hoy un año. Parece que fue ayer, pero no: están ustedes muchísimo más viejos. Para celebrarlo, recupero los Consejos para sobrevivir en una película de terror, que fue uno de los primeros gruñidos:

Consejo 1
Prohíba terminantemente a su familia asesinar brutalmente a cualquier persona susceptible de volver de la muerte con un arma blanca y muy mala hostia.

Consejo 2
Aunque parezca increíble, una linterna se ha revelado en infinidad de ocasiones como un arma alarmantemente poco efectiva a la hora de hacer frente en la oscuridad a un psicópata asesino en serie armado con una motosierra.

Consejo 3
Al contrario de lo que se piensa habitualmente, separarse del grupo para buscar al asesino pertrechado con una vela tampoco es buena idea.

Consejo 4
Si es usted un hombre nunca, pero nunca, se enrolle con la protagonista. Menos aún si la protagonista es Jamie Lee Curtis.

Consejo 5
Si es usted una mujer nunca, pero nunca, se haga amiga de la protagonista. En este caso sí se recomienda enrollarse con ella, a ser posible en la ducha mientras se asean la una a la otra sin esponja. La película de terror se transformará entonces en una porno y las dos habrán salvado la vida.

Consejo 6
Memorice esta secuencia: quitar el freno de mano, contacto y acelerar. No parece demasiado difícil, ¿verdad? Pues muchos han muerto por no ser capaces de arrancar un puto coche.
Corolario al consejo 6: Lleve el coche a revisión siempre que vaya a hacer un viaje, asegúrese de que tiene batería y, por favor, no sea tan inútil como para quedarse sin gasolina.
Apunte al corolario del consejo 6: Si alguien le dice "Quédate en el coche", quédese en el coche.
Apóstrofe del apunte al corolario del consejo 6: Pero deje el motor encendido, mire bien el asiento de atrás, eche el seguro, cierre las ventanillas y no se quede dormido.

Consejo 7
Si alguien le dice: "Aquí estaremos seguros", vaya inmediatemente a otro lugar.
Excepción al consejo 7: Si todos, incluida la protagonista, deciden quedarse y dejan que usted se vaya solo, quédese. Si lo abandona, descubrirá que aquel era realmente un sitio seguro.

Consejo 8
Si oye un ruido que sospecha puede ser provocado por un asesino, corra en dirección contraria. No vaya hacia el ruido, aún en el caso de que esté armado con una linterna.

Consejo 9
Si es usted una mujer, no es buena idea llevar tacones de ocho centímetros a una excursión por el monte.
Apéndice del consejo 9: De hecho, no es buena idea nunca. Es más, es una estupidez. Y es antiestético.

Consejo 10
Evite, en la medida de lo posible, practicar la ouija en un cementerio perseguido por una tenebrosa maldición.

Consejo 11
Si es usted negro, procure que nadie se de cuenta.

Consejo 12
Si pertenece a cualquier otra minoría racial, haga lo mismo que el negro.

Consejo 13
Si el asesino ha conseguido acorralarles, póngase al lado del negro. Seguro que le mata antes a él y usted puede huir gritando "¡Dios Mío, Jerry!" mientras ve cómo lo despedaza.

Consejo 14
Si es usted alto, guapo y fuerte, dese por jodido. Huya de la ciudad, del país, del continente... o estará muerto en la tercera escena. Si se burlaba de sus compañeros de instituto o facultad, estará muerto en el tercer plano.

Consejo 15
El asesino no se va a asustar porque se quede parado frente a él y comience a gritar. Salir corriendo siempre es la mejor alternativa.
Excepción al consejo 15: Si es usted Jamie Lee Curtis, puede gritar.

Consejo 16
No haga chistes. El personaje gracioso siempre muere.

Consejo 17
Si es usted asmático, paralítico o tiene cualquier otra enfermedad o tara, procure pasárelo lo mejor posible. Incluso, si tiene ocasión, intente echar un polvo. Al fin y al cabo, haga lo que haga le van a matar.

Frases célebres de la historia. Capítulo 23

"Vaya cojones tengo". El caballo de Espartero
"Voy a hacer un libro, ¡rojo!". Mao Tsetung a Deng Xaopeng
"En ocasiones veo rojos". Jorge Videla
"Esto es la bomba". Luis Carrero Blanco
"Seré Franco". Mariano Rajoy, sincerándose
"Bienvenido a Windows XP". Stephen Hawkings, al principio de sus conferencias
"Una más y nos vamos". Joaquín Sabina
"Cuatros y subiendo". Vladimir Bukovsky
"Igualo cuatros". La reina madre
"No me lo creo". El pueblo español a Ángel Acebes
"Bienvenido a Windows Vista". Stephen Hawkings en su última conferencia
"Vaya cojones tengo". El caballo de Franco, parafraseando al de Espartero
"¿No se os ocurría otro nombre, hijos de puta?". El rey Chindasvinto a sus padres
"Esto esa la polla". Rocco Sigfredi
"Ya te digo". John Holmes
"A ver si le ponen mi nombre a un aeropuerto". Charles de Gaulle
"Creo que hace falta que te peguen un tiro". John Fitzgerald Kenney
"Apague y vuelva a encender". El médico de cabecera a Stephen Hawkings
"Achilipún, a pun, a pun". Luis Carrero Blanco, parafraseando a Lola Flores
"Ha sido ETA". Ángel Acebes.
"Tienes la misma voz que los niños cantores de Viena". Carmen Polo a Francisco Franco
"¡Boooooma!". Harry Thruman
"Hoy no me he levantado muy católico". Jesucristo
"Pues anda que yo". Mahoma
"Uy, se me ha caído la pastilla de jabón". Aquiles a su 'primo' Patroclo
"Hace un frío de cojones". Roald Amudsen
"Ya me quedo yo a cuidar a la niña". Woody Allen a Mia Farrow
"Cuidado con los cuernos, que siempre termina mal". Manolete
"Aquí va a haber hostias". Moctezuma a Hernán Cortés
"Pero unas hostias como melones". Montgomery a Rommel
"Joder, qué fumada llevo". JRR Tolkien
"Para bailar la Wamba...". Rodrigo, vacilando a Wamba en un pique entre reyes godos
"Te lo juego a los chinos". Maio Tsetung a Deng Xaopeng
"Te lo juego a los chinos". Hiro Hito a Hideki Tojo
"De esta fijo que me hacen un musical". Jesucristo, multiplicando panes y peces en plan superstar
"Te lo juego a los polacos". José Stalin a Adolfo Hitler
"Joder, ya me han vuelto a dejar colgao". Stephen Hawkings, reiniciándose
"Me la chupas y te vas". Barrabás

Receta de Stephen King para la tortilla de bacalao

Aquel litoral no tenía nada de particular para Roger Bacalao. Sólo una abrumadora calma que lo convertía en el escenario ideal para preparar su próxima novela, con la única compañía de una sardina que había elegido ese recóndito paraje para desobar sus huevas. El Hotel Mar Adentro, situado en un denso fondo marino, era un remanso de tranquilidad perfecto para dejar fluir a su creatividad, necesitado como estaba de terminar la novela antes de que llegara la temporada migratoria.
La completa soledad del fondo marino sólo la interrumpían ocasionalmente el viejo recepcionista y una de las huevas, que comenzaba a madurar y se aventuraba a acercarse a Bacalao, que, lejos de merendársela, como fue su primer impulso, la acogió bajo su protección. La hueva tenía en su inocencia un aire inquietante, algo que los escasos lugareños llamaban
'el punto de sal': visiones de peces sacados forzosamente del mar para afrontar un terrible destino. "En ocasiones veo huevos", le había confesado alguna vez. "Pero no huevos como yo, que soy una hueva, sino huevos de gallina. Huevos de gallina batidos. Y tortillas. Y peces que se parecen a usted mezclados con los huevos".

Las inconexas divagaciones de la hueva dejaron en un principio indiferente a Bacalao hasta que una noche salió a cenar a una plactonería cercana:
–No es frecuente ver caras nuevas por aquí. ¿Está de paso?–inquirió el camarero.
–No, estoy alojado en el Hotel Mar Adentro.
–Mal lugar, mal lugar, acaban todos en salazón.
Mal lugar, mal lugar, acaban todos en salazón.
–¿Disculpe?
–Váyase del hotel. Cene y váyase del hotel.
Mal lugar, mal lugar, acaban todos en salazón.

La vieja perorata del camarero se quedó grabada en la cabeza de Bacalao. La frase le repicaba en los oídos mientras regresaba a bordo de una corriente marina al deshabitado hotel del deshabitado fondo abisal. Deshabitado pese a ser un lugar paradisiaco. Extraño. Muy extraño para él, pero no tanto para el viejo recepcionista, que semanas atrás le había contado una historia a la que hasta aquel momento no había dado ninguna importancia: "Así que es usted escritor. Pues ha venido al lugar perfecto, con la historia de este lugar podría escribir toda una novela. Son, naturalmente, habladurías de viejas, pero se dice que el antiguo dueño del hotel, que desapareció misteriosamente en temporada baja, vaga los 13 de enero por los pasillos del hotel hasta llegar a la habitación 214, la misma en la que desapareció. Allí llena la bañera con el triple de su volumen de agua dulce y se mete a desalarse un día entero, durante el que cambia tres veces el agua. Después, en una especie de acto ritual, una fuerza invisible lo saca de la bañera, lo desescama y lo corta en pedazos.
Así, todos los 13 de enero".
Convencido de que el recepcionista sabía algo más, Bacalao tocó el timbre del vestíbulo según llegó al hotel. Nadie respondió. Bacalalo volvió a hacerlo sonar y el eco de la campanilla dejó paso al ahogarse a un silencio aún más pertinaz. Solo entonces se decidió a escudriñar la sala de empleados, donde encontró el espinazo y la cabeza del recepcionista, con cuya sangre alguien había escrito en la pared: "
Picar una cebolla entera y ponerla a dorar en aceite de oliva con una pizca de cayera y (si se quiere) medio pimiento verde". El resto del cuerpo había desaparecido

Entonces, una voz infantil le heló el corazón:
-
Él también tenía 'el punto de sal'. Le han matado porque quería avisarle.
La joven hueva y el recepcionista, dotados ambos con 'el punto de sal' podían comunicarse mentalmente incluso a millas de distancia. Como también podía hacerlo el viejo dueño del hotel. Por eso el recepcionista sabía justo antes de morir la suerte que le esperaba; la misma que a su antiguo jefe. Por eso justo antes de morir usó 'el punto de sal' para alertar a la joven hueva y, de paso a Roger:
Eso que está escrito en la pared es el sofrito. Después cortarán al recepcionista en trocitos y le echarán en la misma sartén. Un minuto después batirán cuatro huevos, les echarán una cucharada sopera de perejil picado y revolverán todo a fuego vivo hasta que cuaje. Darán la vuelta y repetirán la operación, de modo que quede una tortilla jugosa por dentro. Lo sé porque tengo 'el punto de sal'.
¡Qué punto de sal ni qué hostias! –espetó Roger Bacalao antes de merendarse a la hueva.

Nanorrelato 23

Se llamaba Silvia. Calzaba un 37

Reflexiones sobre Laura

¿Las chicas del ‘Amo a Laura’ también aman a Laura? ¿Hacen bollos juntas? ¿Cómo la conocieron, si según Nek, Laura no está? ¿Cómo podía ser tan feo Manolete? ¿Por qué nadie se ha hecho estas preguntas?

Manual del Alternativo

Leyes alternativas:
1. Odiar a Sabina: es un vendido.
2. Tener la pulsera que demuestre haber estado en el Festival de Benicásim, pero decir que todos los grupos eran una mierda salvos unos que sólo visteis tú y tus dos amigos, mientras el resto del mundo almorzaba.
3. Llevar gafas de pasta, aunque se vea perfectamente.
4. Idolatrar a Ingmar Bergman aunque nunca se haya visto ninguna de sus películas.
5. Odiar a los profesionales. Los periodistas profesionales son unos vendidos, porque cobran por escribir. No como tú, que tienes un blog y lo haces por amor al arte, por defender la cultura. Vivir de tu profesión no es alternativo.
6. Odiar a los profesionales. Los músicos profesionales son unos vendidos, porque cobran por su música. No como tú, que pinchas gratis una vez al mes en un bar, con lo que has hecho mucho más por la música que ellos.
7. No reírse nunca.
El sentido del humor, como la amistad, está sobrevalorado. Un alternativo no tiene sentido del humor y las amistades están condicionadas a su pureza en la alternatividad.
8. No ver apenas cine español, porque es malo.
9. No ver apenas cine estadounidense, porque es comercial.
10. Sin embargo, ver 'Los Simpson' e indignarse con el trato que les da Antena 3.
11. Estar por encima de la política. El PP y el PSOE son lo mismo. Un alternativo ni siquiera vota. Conoce demasiado mundo, tiene demasiada experiencia y está demasiado desencantado como para votar. No hay nadie tan auténtico como para merecer su auténtico voto.
12. Leer (decir que lees, en realidad) multitud de periódicos y revistas, pero dejar claro que todos son basura vendida al mercado, ignorante y fascista. Acto seguido, montar un blog propio, porque sólo un alternativo es lo suficientemente listo y culto para informar de la verdadera cultura con buen estilo.
13. Tener como mínimo tres agujeros en la cara y/o orejas (además de los que ya vienen en la configuración por defecto al nacer).
14. Proclamar que U2 son unos maricones y Bono, un vendido.
15. Alternativo se escribe siempre con mayúscula.
16. Incumplir uno solo de los preceptos convierte al sujeto en un vendido y traidor digno del desprecio de todos los verdaderos alternativos.

Las leyes alternativas se resumen en dos:
1. Solo tú tienes razon; el resto del mundo está equivocado. Y la causa suele ser que son unos ignorantes.
2. Todos son unos vendidos excepto tú y tus dos amigos, que sois los únicos auténticos.

Aclaraciones alternativas:
1. Bjork molaba en su primera época, cuando no la conocía nadie (ni siquiera tú).
2. Las rastas molaban, pero ahora, como las lleva Melendi, no está del todo claro.
3. Si tiene éxito, no es alternativo.
4. Si no te gusta (y tú eres alternativo), no es alternativo.
5. Si no lo entiendes, es bueno, pero jamás reconozcas que no lo entiendes.

Dudas sobre los altertativos:
1. ¿De qué pasta están hechos los gafapasta?
2. ¿Existen unas leyes alternativas a las leyes alternativas? De ser así ¿Son leyes convencionales o 'mogollón-de-alternativas-a-saco-como- Bjork-en-su-primera-época'?
3. Son la alternativa... ¿a qué?

Nanorrelato 22

El hombre del desasosiego no encuentra la calma

Frases célebres de la historia. Capítulo 22

"Hip". Boris Yeltsin
"Me vais a construir un panteón aquí en medio del desierto. Pero en forma de triángulo. Y de piedra. Así, con dos cojones". Keops
"Voy a batir el récord de salto de altura. Y dentro del coche. Así, con dos cojones". Luis Carrero Blanco
"Eso, eso, con dos cojones". Nacho Vidal
"Ya te digo". John Holmes
"Y con un poquito de farlopa". Sherlock Holmes
"Ya te digo". Diego Armando Maradona
"Se está rifando una hostia...". Caín a Abel
"Es una lata, el trabajar". Juan Carlos I, en Nochebuena, parafraseando a Luis Aguilé
"Pablo Neruda dice que la risa es el lenguaje del alma". Lisa Simpson
"Estoy familiarizado con la obra de Pablo Neruda". Bart Simpson
"A que con estas gafas me parezco a John Lennon". Hiro Hito
"Sí, en la punta de la polla". John Lennon, apócrifo
"¿Pero tú no me habías dicho que eras virgen?". San José, confundido, a María
"Este seguro que ya no". Islero, señalando a Manolete
"Mira que estás gordo". Frida Kahlo a Diego Rivera
"Y tú mira que eres cornuda".Diego Rivera a Frida Kahlo
"Mira la que has liado". Hiro Hito a Tojo Hideki
"Qué quieres, chico, ya no nos quedaban vírgenes". El Espíritu Santo a San José
"A ver, ¿quién ha sido?". Adolfo Hitler, con el bigote chamuscado, a sus oficiales
"Me cago en los cojones del profeta". Mahoma, renegando
"¡Rediós!". Juan Antonio Corbalán, al ver a Vladimir Tkachenko
"Torres más altas han caído". Fernando Martín, optimista
"Ya te digo". Osama Bin Laden
"No se admiten devoluciones". Juan Carlos I a Jaime de Marcihalar
"Se masca la tragedia, oé, oé". El marqués de Villaverde a Francisco Franco en noviembre de 1975
"Pon que he dicho algo ingenioso". Julio César a su cronista al cruzar el Rubicón
"Hasta los huevos me tiene, con los latinajos". Bruto
"Hoy voy a entrar a matar con los ojos cerrados. Así, con dos cojones". Manolote
"Tus cojones los voy a usar yo de monedero". Islero a Manolete
"Un brindis por los emprendedores como Carrero Blanco". Pedro Duque
"¿Y no hay nada para acompañar?". Ronaldo
"Jaco". Diego Armando Maradona
"Mi jaca galopa y corta el viento cuando pasa por el puerto caminito de Jerez". Estrellita Castro
"Anda que tú también...". Hiro Hito a Harry Thruman
"Hip". Tom Waits

Bienvenido a la República Independiente de tu Casa

Nanorrelato 21

"¿Qué pasa, macho?", saludó entre lágrimas a su planta de marihuana

Los Presidentes de la República Magos

Cuando el pequeño Carlos se despertó desvelado de madrugada se encontró tres tipos en la sala de estar, los tres blancos:
–¿Dónde está Baltasar?
–No ha venido.
–¿Pero no sois Melchor, Gaspar y Baltasar?
–No. Somos Estanislao, Niceto y Manuel.
–¿Y de dónde venís?
–De Oriente.
–Entonces sí que sois los Reyes Magos.
–No, compañero niño. Venimos de Oriente, pero de Alemania. Somos los Presidentes de la República Magos. Y traemos justicia social, libertad y reparto de la riqueza para todos los niños del mundo.
–¿Y este año no vienen los Reyes Magos?
–No, ya no hay Reyes Magos.
¿Y Papá Noel?
–Lleva implícita su destrucción con el imperialismo, última fase del capitalismo.
–¿Y el Olentxero?
–Un revisionista.
–¿Y el ratoncito Pérez?
–Cucal.
–Pero si este año he sido muy bueno…
–Ya, pero no basta con ser bueno, hay que tener perras. O bonos canjeables.
–¿Y por qué?
–Porque el capitalismo explota a la clase obrera y la obliga a generar unas plusvalías que quedan en manos del empresario, lo que desemboca en la alienación del obrero al arrebatarle lo que en justicia le pertenece, aquello en lo que ha proyectado su ser. De este modo, no existe ni justicia social ni libertad individual.
–¿Y eso qué tiene que ver con que no haya Reyes Magos?
–Verás, compañero niño: la historia del mundo es la historia de la lucha de clases, de la clase explotadora frente a la explotada, y la Monarquía encarna un elemento fundamental de la superestructura destinada a la perpetuación del capitalismo y la explotación de la clase obrera. Bueno, y aparte de eso, los han quitado porque los Reyes Magos son los padres y los padres ya están hasta los cojones de El Corte Inglés.
–¿Entonces no me van a traer la bicicleta?
–Sí, hombre sí. Con la Desamortización de Oriente nos da para compraros a todos los niños una bicicleta y una PS3.
–¿Y me vais a traer algo más?
–¡Coño, con el niño! Sí, traemos reparto de la riqueza, una tía enseñando una teta y fetato.
–¿Qué es fetato?
–Ni idea.
–¿Y cómo vais a traer fetato, si no sabéis lo que es?
–Tampoco sabe nadie lo que es la mirra y os habéis estado un montón de años con lo de “Ya le traen al niño oro, incienso y mirra”, así que no vamos a andarnos ahora con tecnicismos, ¿no te parece?
–Bueno… vale… pero, ¿dónde están Melchor, Gaspar y Baltasar?
–Están con los obispos en una manifestación del PP.
–¿Y por qué protestan?
–Porque se han abolido los Reyes Magos.
–Vale, eso los Reyes, ¿y por qué han ido también los obispos?
–Porque los Reyes son católicos.
–¿Vosotros no?
–La religión es el opio del pueblo. Nosotros somos marxistas
–¿Y qué piden los católicos?
–Que vuelvan a poner a los Reyes Magos.
–¿Y por qué?
–Porque después de 2.000 años tocándose los cojones, cualquiera les convence ahora de que se corten el pelo y se busquen un trabajo.
Aforismo: El tiempo se mide en cerveza

Reflexiones sobre las manifestaciones

1. Si hay una cabeza de la manifestación, probablemente haya una cola.
2. Cuanto más griten, menos son, con la única excepción que sean muchos.
3. Cualquier calle de Madrid, por pequeña que sea, puede acoger a un número casi ilimitado de personas que siempre sobrepasa el millón.

4. Si no sale en la tele, no ha sido importante.
5. Si no sale en el periódico, no ha sido.
6. Las manifestaciones convocadas por la derecha generan espontaneamente un obispo y diez banderas franquistas por cada 5.000 asistentes.
7. Las manifestaciones convocadas por la izquierda cobran vida propia y se disgregan inevitablemente en siete convocatorias diferentes de colectivos enfrentados entre sí.
8. Cuanto más cerca se esté del principio, más lejos se estará del final.
9. Da igual cuánta gente haya, la Policía contará pocos miles.
10. Si es en una ciudad pequeña, contará pocos cientos.
11. Si es en un pueblo, no contará.
12. Si la manifestación es de policías, las estimaciones policiales variarán según el cuerpo que esté protestando y el encargado de la vigilancia.

Aportación de Einstein al recuento de manifestantes:
El sistema métrico decimal también es relativo

Fases de una manifestación:
Son tres: preparación, paración y postparación

Más información:
Dilema de la contabilidad manifiesta

Frases célebres de la historia. Capítulo 21

"El capitalismo se engrasa con la sangre de los trabajadores". Homer Simpson
"C-7". Horacio Nelson a Cosme de Churruca
"Tocado". Cosme de Churruca a Horacio Nelson
"¡Coño! Fuegos artificiales". Luis Carrero Blanco
"¡En la cabeza no, que estoy estudiando!". León Trostky a Ramón Mercader
"Creo que tengo ladillas". Juan Carlos I a Sofía de Grecia
"Pues aféitate". Diego Rivera a Frida Kahlo
"Eso, eso". Manolete a Islero
"Dentro de cien años, todos calvos". Nikita Kruchev a Dwight Eisenhower
"Me han dejao colgao". Sadam Hussein
"Si somos los unos, ¿por qué somos tantos?". Atila, reflexivo
"A-6". Federico Gravina a Horacio Nelson
"Agua". Horacio Nelson a Federico Gravina
"Mira que soy hortera". José Zorrilla
"Y a mí qué cosas más tristes que me pasan". Álex Ubago
"Hoy clavo fijo". Islero a Manolete
"¡Gueropaaa!". James Brown
"Una más y nos vamos". José I Bonaparte
"E-5". Horacio Nelson a Pierre Charles Villeneuve
"Tocado y hundido". Pierre Charles Villeneuve a Horacio Nelson
"Vuela, amigo, vuela alto". Luis Carrero Blanco, parafraseando a Julio Iglesias, que no a José Luis Perales
"Hoy no me he levantado muy católico". Martín Lutero
"Te como la torre, te como la torre, ¿por qué no me comes la polla?". Gary Kasparov a Deep Blue

El Arias más festivo

Gentileza de lapaula

El beso del Camarón

Después de tres meses, Miguel y Chus por fin iban a conocerse en persona. Tres meses chateando y ni siquiera se habían enviado una fotografía por no romper el encanto:
-El tren llega a las ocho de la tarde a la Estación de Sans.
-¿Cómo te reconoceré? -inquirió Miguel.
-Estaré en la cafetería. Vestiré de verde y llevaré un gorro con pompón.
Miguel, sargento de la Guardia Civil, ni siquiera sabía a qué se dedicaba María Jesús. Sólo que sus amigas le llamaban Chus, que vivía en Cuenca y que su novio la había dejado tan colgada como las casas del pueblo.
A las mismas ocho de la tarde llegaba a la estación Juan Jesús Giménez "el Camarón", un caballero legionario destinado en Melilla que iba a pasar unos día de permiso en casa de sus primos de Barcelona. Cuando estaba apurando su chuiquito de tintorro, Miguel reparó en el uniforme verde y la gorra con pompón del legionario:
¿Chus? -preguntó
- -contestó el militar
Acto seguido, Miguel se abalanzó sobre él, apartó con delicadeza sus largas barbas de la boca y le plantó un intenso y apasionado beso al Camarón, que trataba de zafarse del abrazo mientras intentaba de proferir un angustiado "A mí la legión" que ahogaba la lengua del sargento, hundida hasta la garganta del legionario.
Doce minutos tardó Miguel en caer en la cuenta de su error, once menos de lo que le había costado vencer la resistencia del Camarón, cuyo brazo tatuado con el "Amor de madre" ya rodeaba el cuello de su nuevo amigo. Fue entonces, mientras mordisqueaba la oreja del legionario, cuando vio a una mujer con vestido verde y gorro con pompón recorrer una y otra vez la cafetería de la estación, como dejándose ver, como si esperara a alguien que no terminaba de aparecer. Aquella tenía que ser Chus y el legionario que tenía entre sus brazos, un tremendo error.
Según se acercó su amiga cibernética Miguel la miró a los ojos; después miró al Camarón. Vio por primera vez la cara de Chus; después vio la del Camarón. Le dio un beso en la mejilla; después besó al Camarón. Y eligió al legionario.
Desde entonces, Miguel y el Camarón viven en una casa cuartel en Melilla y caundo vuelven del trabajo, mientras uno limpia las pistolas, el otro saca a pasear a la cabra.

Aforismo:
Los franceses son como los lácteos: sirven para hacer queso