1936. José Antonio Primo de de Rivera descubre consternado que su sangre es roja.
1936. El general José Sanjurjo inventa el aterrizaje sin motor.
1937. El general Emilio Mola se suma entusiasmado a la iniciativa de Sanjurjo. "La iniciativa mola", dice.
1973. Luis Carrero Blanco inaugura oficialmente el Programa Espacial Español.
1975. Francisco Franco dona su cuerpo a la Sección de Corte y Confección.
1996. José María Aznar descubre con entusiasmo que tiene falanges en los dedos.
2007. El Partido Popular organiza una manifestación contra la sangre, por roja.
Sección: Efemérides
"Joder, cómo llueve". Noé
"Tengo un plan". Ibarretxe
"¿O sea, que al final me dejas, zorra?". Jacques Brel, apócrifo
"Vamos volando, que llego tarde". Luis Carrero Blanco a su chófer
"Esto está que arde". Nerón
"Tenía un mal día". Charles Manson
"Aquí andamos". Larry Flynt
"Seré Franco". José María Aznar, sincerándose
"¿Es que uno no puede tener un mal día?". Adolfo Hitler
"¡Qué paciencia!". Job
"Tengo un plan". Marshall
"Tengo el mono". Diego Armando Maradona
"Coño, como yo". Marco, apócrifo
"Darío, maricón". Alejandro Magno
"Me fue a llamar puta la tacones". Darío
"Tengo un plan". Hannibal Smith
"Tengo una cornada". Manolete
"Tengo un corsé". Frida Kahlo
"Tengo, tengo, tengo, tú no tienes nada". Emilio Botín, a todo el mundo
"A ver, Pepe: virgen, virgen, lo que se dice virgen...". Espíritu Santo a San José
"¿Te imaginas que putada si nos lincharan y nos colgaran boca abajo en una gasolinera?". Benito Mussolini a Clara Pettachi
"Ojalá que llueva café". Juan Valdés
"O farlopa". Pablo Escobar
"¿Y si les digo que tenía un mal día?". Augusto Pinochet
"Se masca la tragedia, oé, oé". Bruto a Julio César
"Y al final se mueren todos, a tomar pol culo". William Shakespeare
"No siento las piernas". Larry Flynt, imitando a Rambo
"Noto un ligero dolor a la altura de la cornada". Manolete
"Hazle una punción lumbar". El doctor House a Islero
"Lo de invadir a los gringos casi mejor que lo dejamos para otro día". Emiliano Zapata
"Me cago en José Antonio Maldonado". Noé
"Cien años de hostias, te daba yo a ti". Mario Vargas Llosa a Gabriel García Márquez
Sección: Frases célebres de la historia
Que Marcel Marceau es el único mimo que nunca se maquilla es una creencia tan extendida como equívoca. Es cierto que el grave problema de melanina que confiere a su cara un color completamente blanco le permite prescindir de cualquier tipo de maquillaje para construir a su personaje, el mimo que él mismo ha popularizado inspirándose en el Pierrot clásico y su blanca cara. Sin embargo, y aunque sale a la escena con la cara completamente limpia, sí necesita maquillarse la cara de un anaranjado color carne francés para salir a la calle o sacarse las fotos para el carné de identidad.Le Monde: ¿Qué hay de cierto en esa fama de intérprete introspectivo que siempre le ha acompañado?
Marcel Marceau:
LM: ¿Incluso en su primera época?
MM:
LM: Habrá influido la Ley de Excepción Cultural...
MM:
LM: ¿Se refiere a Francois Mitterrand?
MM:
LM: ¿Con o sin mortadela?
MM:
LM: Y usted trabaja en la misma línea.
MM:
LM: ¿En el Reino Unido?
MM:
LM: ¿Con un bate de béisbol y mantequilla?
MM:
LM: Igual que Eddy Mercks.
MM:
LM: ¿Piedra caliza o mármol?
MM:
LM: Hasta que el cuerpo aguante...
MM:
Pocas palabras son necesarias tras este revelador texto. Marceau no es un mimo al uso, sino sencillamente mudo, algo que el artista francés nunca ha tratgado de ocultar. Sincillamente, nadie se había dado cuenta nunca, lo que incluso le costó un buen número de enfados con su familia y amigos, hartos de que no les contestara cuando le llamaban por teléfono. De hecho, es una de las pocas personas en el mundo que no tiene móvil.
Stefano Montanelli había adelantado en 1974 esta teoría basándose fundamentalmente en un artículo que él mimo había firmado en 'Liberation': "Expresarme con el cuerpo es para mí más que una técnica o una corriente interpretativa, es una auténtica necesidad". Ya por entonces lo sabían muy bien en su barrio, donde era un auténtico espectáculo ver cómo Marceau pedía una chapata sin sal poco hecha en la panadería.
Reflexión 2
La inexistencia es incompatible con la existencia, pero ambas se retroalimentan.
Interacción de las reflexiones 1 y 2
Lo que es es y lo que no, no es.
Reflexión 3
Lo que es no necesariamente está y viceversa, pero a ver cómo se lo explica alguien a un angloparlante.
Reflexión 4
Si huele mal existe, pero está en mal estado. Excepto el queso, que aunque no huele demasiado bien está muy rico.
Reflexión 5
No conviene confundir esencia y existencia. La esencia puede ser de rosas, de cacao, de café o de naranja, por poner algunos ejemplos. La existencia es eso, existencia. Sin más.
Reflexión 6
Los existencialistas no son la alegría de la huerta. Hay quien les considera incluso personas desagradables: cuando no tienen la peste tienen náuseas.
Reflexión 7
Tutmosis II no era existencialista.
Reflexión 8
Jean Paul Sartre sí.
Reflexión 9
Los franceses no sólo existen, sino que son los más existencialistas del mundo. Todo por la esclarecedora consciencia que tienen de que, por regla general, se pueren pronto.
Reflexión 10
La existencia bien entendida se debe aplicar en primer lugar a uno mismo en lo que se denomina autoexistencia. No conviene aplicar la misma receta en el caso del existencialismo, puesto que el autoexistencialismo conduce a una aungustia inconsolable.
Más información:
Reflexiones sobre la existencia
Sección: Reflexiones
Yosif Stalin no era una mala persona. Sencillamente, un día ya no aguantó más. Harto como estaba de que cada vez que entraba en un bar la gente le robara la prensa según se daba la vuelta o, incluso, se la arrebatara de debajo de los codos, aquella tarde no pudo soportarlo otra vez. Y es que nada enfurecía tanto a Stalin como que le robaran el periódico.Aunque ya estaba acostumbrado, pese a que nunca quitaba la vista de la prensa, aun habiendo hecho suya la costumbre de no soltar jamás el diario, esa tarde un imbécil inasequible al desaliento aprovechó un despiste del joven Yosif para arrebatarle el 'Pravda' que acababa de comprar. Y Stalin estalló:
-¿No sabes pedir permiso, hijo de cien mil putas? ¿No me has visto que lo estoy leyendo? Y no, no es del bar, bastardo, el periódico es mío. ¿Porque esté en el bar ya no tiene dueño? Pues no es así, subnormal, que hay gente como yo que compra periódicos y no nos gusta que venga un hijo de puta a quitárnoslo.
En efecto, el bueno de Stalin estaba harto de que al primer despiste o cuando se levantaba de la silla para pedir otro vodka con Coca Cola, algún hijo de puta maleducado -porque incluso en el caso de que el periódico fuera del bar quitárselo a alguien que lo está leyendo es de muy mala educación- le arrebatara no ya solo el 'Pravda', sino toda la prensa que tuviera encima de la mesa. Y eso era precisamente lo que le estaba ocurriendo una vez más:
-¡Me cago en Dios y en el Soviet Supremo!, espetó Stalin.
Y fue en ese momento, en ese preciso instante, al mencionar al Soviet Suprema, cuando tuvo la idea. Decidió trepar en el PCUS hasta llegar a lo más alto, a la Secretaría General, a la Presidencia de la Unión Soviética, para así poder purgar a todos los hijos de puta gorrones. Esto, y no otra cosa, fue lo que le sucedió a Liev Trostky. "Si yo no niego que organice muy bien el Ejército Rojo e incluso que tenga una perspectiva de la revolución y de la exportación del comunismo mucho mejor que la mía, pero es que el hijo de puta siempre espera a que vaya al servicio para quitarme el 'Rusia Soviética'". Esta fea costumbre y no otra fue la que condujo a Trostky al exilio y finalmente a la muerte en México, cuando Ramón Mercader le golpeó con un martillo en la cabeza para evitar que le afanara 'El Universal'.
El ejemplo trostkista fue aleccionador, y desde entonces nadie en toda la URSS dio nunca más por hecho que los periódicos que veían en los bares fueran necesariamente del bar, que cabía la posibilidad de que pertenecieran a algún cliente a quien no está bien robarle las cosas. Incluso el ministro Viatcheslav Molotov, que siempre había leído la prensa de gorra, se suscribió a tres diarios para que Stalin jamás sospechara que leía los suyos, lo que sin duda le hubiera costado la purga o, en el mejor de los casos, un billete de ida como deportado a Siberia. Un gran tipo, este Stalin.
1488: Isabel I de España decide que hoy tampoco se va a lavar.1899: Vladimir Lenin decide voluntariamente quedarse calvo.
1924: Adolf Hitler decide cambiar el título del acta fundacional del nazismo, "Sois todos unos hijos de puta menos yo y mis amigos y os voy a gasear a todos', por 'Mi lucha'.
1958: Francois Truffaut decide cambiar el título de su ópera prima, 'Las 70.000 hostias', por 'Los 400 golpes'.
1973. Luis Carrero Blanco, eminente teórico del fútbol, inventa la táctica del "patapún pa'rriba".
Sección: Efemérides
¡Me cagüen la cuna que me arrulló, Mercedes! Que ya no se puede ni leer, que también es mala suerte, Merche, también es mala suerte. Que llego de un humor de perros, mujer. Y que yo venía a escribir algo así, como que muy amable, pero es que cada vez me lo ponen más difícil, Merche, que es que me hierve la sangre. ¿Tú sabes la última de don Pablo? Pues nada, que tiene un amigo en el Ministerio que le ha dicho que ahora para pedir libros prestados en la biblioteca vamos a tener que pagar. ¿Que cuánto? ¡32 pesetazas, Merche! Y eso en las bibliotecas públicas. Que digo yo que si tienes que pagar ya no es préstamo, que es alquiler. Que ya lo dice tu hijo, que yo le he dicho que es un chisgarabís y que no se meta en política, pero cuando tiene razón tiene razón, y ya me contarás tú a santo de qué tengo yo que pagar por sacar de la biblioteca ‘El viaje a Sagrillas’ si ya pago los impuestos. Que sí, Mercedes, mujer, que sí. Que lo dice el Mercado Común, que yo ya no sé qué es lo próximo que van a inventar estos europeos, Merche. Lo mismo les da por patentar el alfabeto y cobrarnos cada vez que escribamos. O los fonemas. O los números. O el sistema métrico decimal. Que al final nos acaban cobrando por defecar sentados, Merche, ¡mecagüen la leche!noalprestamodepago.org
Sección: Quotidianía delirante
"Ya si con esto no me duermo...". Marilyn Monroe
"Menéamela, a ver si crece". Manuel Azaña a Alfonso XIII
"Se me ocurre una rima". Luis XIV a Felipe V
"Creo que me ha salido un torero en los cuernos". Islero a su veterinario
"¡Ignición!". Luis Carrero Blanco, emulando al Meteosat
"La empanada, para el que la trabaja". El príncipe Kropotkin
"Para empanada, la de Rodolfo". El duque de Kent, hablando de Rudolf Hess
"A este pincho le voy a poner mi nombre". El duque de Sandwich
"¡Qué gordo estás, hijo de puta!". Adolf Hitler a Herman Goering
"Mucha empanada, mein futher". Herman Goering
"Tenemos un frío de cojones". Los descamisados a Juan Domingo Perón
"Cleopatra, Ptolomea". Julio César a Cleopatra
"Ptoloméica, hijo de puta". Cleopatra a Julio César
"A ver si le ponen mi nombre a unas gafas". Francisco de Quevedo
"A ver si te sodomiza una manada de caballos". Luis de Góngora a Francisco de Quevedo
"¿Haces descuento a grupos?". Juan Carlos y Felipe a Letizia
"Yo es que me afeito a cuchilla". Luis XVI
"A este pincho le voy a poner mi nombre". El barón de Bocata de Panceta con Queso
"Creo que me ha salido un toro en los huevos". Manolete a su urólogo
"¡Hasta el infinito y más allá!". Luis Carrero Blanco, creativo
"A ver si le ponen mi nombre a un mueble". Luis XVI
"A ver si te trepano la garganta". Robespierre a Luis XVI
"Sueño con serpientes". Cleopatra, inspirando a Silvio Rodríguez
"Uno menos". El infante Juan Carlos, tras el "accidente" de su hermano con la escopeta
"Cría cuervos". El conde de Barcelona
"A ver si le ponen mi nombre a una cornada". Manolete
"¿Tú eres al que le cortaron el pelo?". Lafayette a Danton
"Ese era Sansón, subnormal". Danton
"A tí te vamos a cortar otra cosa". Robespierre
"¿Sansón era subnormal?". Luis XVI
"A ver si le ponen mi nombre a un avión". Luis Carrero Blanco
"A ver". Ray Charles
Sección: Frases célebres de la historia
1889: El emperador de Austria Hungría, Francisco José I, ordena capar a toda su piara de cerdos.
1890: El emperador de Austria Hungría, Francisco José I, descubre con horror que a sus cerdos se les han quedado las voces blancas.
1891: El doctor Klaus Von Metterlinch detecta un problema de esterilidad en los cerdos del Francisco José I. El mal afecta a todos los ejemplares masculinos mayores de dos años.
1917: Sigmund Freud vislumbra un complejo de Edipo no resuelto en el emperador de Austria Hungría, Francisco José I, en su obra "¿Qué lleva a los emperadores a capar a sus cerdos?".
1927: Carmen Polo tranquiliza a Francisco Franco: "No te preocupes por esas entradas, Paco, que tú tienes un pelo muy vigoroso y no se te va a caer nunca".
Sección: Efemérides
Una de las equivocaciones más extendidas sobre la vida de Miguel de Cervantes es la atribución que se le hace de 'El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha'. De hecho, no es el único dato erróneo que circula sobre este texto, tradicionalmente catalogado como novela cuando en realidad se trata de un poemario titulado originalmente 'Rimas en consonante'. Cervantes ni siquiera era novelista, sino un poeta aficionado y eminente científico que marcó el paso de la alquimia a la química moderna.En un lugar de La Mancha
de cuyo nombre no quiero acordarme
paseaba en señor Sancho Panza
de la mano de un gendarme.
Observese que la sutileza de la narración se pierde en favor de una mayor capacidad rítmica que conduce a la yuxtaposición de los elementos poéticos estéticamente neutros, nota predominante en todo el verso cervantino. Esta primera estrofa, modificada en el texto definitivo, refleja una anécdota de juventud de don Miguel, que antes de hacer carrera en la administración sufrió un ataque de enajenación transitoria y se paseaba de la mano de un alabardero borgoñés por el Madrid de los Austrias (en aquel tiempo era francamente difícil hacerlo por el Madrid de los Borbones) haciéndose llamar Wendolyn.
La primera estrofa sufrió pronto su primera modificación al reparar Wendolyn en el detalle de que el protagonista debía ser don Quijote y no Sancho Panza, así que se vio obligada/o a cambiar la que ella misma había definido como "la rima perfecta" hasta dejarla del siguiente modo:
En un lugar de La Mancha
de cuyo nombre no quiero acordarme
no ha mucho que vivía
un hidalgo de los de lanza en astillero
Y vio que la rima era buena. Y Wendolyn, que estaba completamente enajenada, siguió haciendo rimas del mismo tipo hasta que la Delegación de Hacienda, donde trabajaba, le llamó al orden y le advirtió que todo un funcionario no podía ni hacerse llamar Wendolyn ni pasearse de un alabardero borgoñés, y que de persistir en su actitud se arriesgaba a ser formalmente acusado de concomitancia con el enemigo ante la Inquisición, que tenía la costumbre de torturar a los concomitantes contándoles chistes, generalmente de prusianos, hasta que se morían de risa. Todavía se recordaban en la corte madrileña los chistes de prusianos que fray Tomás de Torquemada, gran inquisidor de España, contaba a Isabel I a la hora del cilicio, que para la reina católica venía a ser lo mismo que parea los ingleses la hora del café.
El caso es que Wendolyn se hizo llamar de nuevo Miguel y se embarcó en el crucero 'Alianza de civilizaciones', que tenía la misión de felicitar las pascuas a los turcos de una forma bastante particular. En este pasaje de su biografía aperece una nueva equivocación histórica: Cervantes no perdió el brazo en la batalla de Lepanto, donde sólo perdió una uña al pillarse el dedo con una puerta, sino cinco años después, cuanto trataba de demostrar feacientemente a Luis de Góngora –y he aquí la primera de sus inestimables contribuciónes a la ciencia– que al sumergir cualquier parte del cuerpo humano en ácido, ésta se contrae hacia un punto variable pero que indefectiblemente se sitúa a la altura del muñón.
La pérdida del brazo no volvió más ácido el caráter de don Miguel. Al contrario, lo volvió completamente agrio, y cuando sus amigos de la infancia le llamaban 'el manco de Lepanto' él les contestaba: "El manco de tu puta madre". Esta coletilla se convirtió en un clasico del habla cervantina, y de esta época son 'Los trabajos de Persiles y su puta madre' y 'El licenciado y su puta madre', obras ambas trágicamente perdidas durante el asalto a La Bastilla.
Volcado como estaba el de Alcalá de Henares (suponiendo que en realidad naciera allí) en la ciencia, pronto puso en marcha un nuevo experimento para demostrar al estúpido de Góngora que por mucha fe que se tenga, si uno mete el brazo entre los engranajes de un molino a pleno rendimiento, es probable que lo pierda o que, al menos, el brazo se contraiga a la altura del muñón. Cervantes trató de recuperar la extremidad, pero el molinero se negó a devolvérselo, con el argumento de que así aprendería a no meter mano a su molino y se lo vendió a un sexador de pollos de Leganés, quien desde entonces, y aprovechando el rigor mortis de la reliquia cervantina, no volvió a mancharse ni un dedo mientras trabajaba. El caso es que la mano, haciendo honor a su nombre, rodó de mano en mano hasta terminar a mediados del siglo XX en el Palacio del Pardo junto a un general Franco convencido de que era el brazo incorrupto de Santa Teresa; completamente ignorante de que la reliquia que besaba había urgado en más culos de pollos de los que hubiera podido comer en toda su vida.
El episodio con el molino inspiró uno de los capítulos más célebres de la literatura universal de todos los tiempos... a Bartolomé de las Casas, porque Cervantes, ya sin ninguno de sus dos brazos, era incapaz completamente de escribir ni siquiera con la mano izquierda, lo que demuestra que, por mucho que digan Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal y Menéndez el Camarón, don Miguel, ya conocido como 'el remanco', no escribió más que las primeras diez líneas de 'El Quijote'. Su intención inicial era dictar el resto del poemario a De las Casas, pero días después tuvo que desistir de la idea, tras demostrar a un Góngora que ya empezaba a rozar la pesadez de que ningún ser humano pude aguantar tres cuartos de hora sin respirar. Una pena. Bartolomé de las Casas, al que debido a su incapacidad para encontrar palabras que rimen tampoco se le daba bien la poesía, decidió concluir en prosa el poemario 'El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha', que en su edición original, ya agotada, mostraba una significativa dedicatoria: "A Wendolyn".
"Recuerdos del Comando Madrid". Luis Carrero Blanco a Satanás
"Aquí, clavando un clavito". Pablito
"¿Jugamos a los médicos?". Sócrates a sus discípulos
"Nenazas, que sois unas nenazas". Adolfo Hitler a los África Corps
"¿Quién es ese Ibarretxe?". El señor Spock
"Me hago pis". Ptolomeo I
"Rediós". Dios, repitiéndose
"Aquí, clavando un clavito". Rocco Sigfredi
"Patapún pa'arriba". Luis Carreto Blanco, futbolero
"¿Alguien tiene un Almax?". Victor Kruchenko
"¿O un Alka-Seltzer?". Juan Pablo I
"Por lo menos no me ha entrado por el ojete". Manolete
"¿Qué le has hecho al perro, hijo de puta?". San Roque a Ramón Rodríguez
"¿Quien es ese Jordi Pujol?" El maestro Yoda
"¿Jugamos al teto?". Arturo Rimbaud a Pablo Verlaine
"¿No se te ocurría otro nombre, cabrón?". El príncipe Ptolomeo a Ptolomeo II
"Eso mismo dije yo". El rey Chindasvinto
"Peor es tener nombre de cognac". Napoleón III
"Ya te digo". Carlos III
"Zapatero a tus zapatos". Mariano Rajoy, tratando de ser ingenioso
"Eso, eso, zapatos". Imelda Marcos, fan de Mariano Rajoy
"Joder, con los zapatitos". Ferdinald Marcos
"Tres en uno, como el aceite". Jesucristo, didáctico
"¿Jugamos a Declaro la guerra?". Adolfo Hitler a José Stalin
"No, mejor a invadir Polonia". José Stalin
"Me la pido. Y Francia también". Adolfo Hitler
"Eso, eso, y Francia también". El mariscal Petain
"Al próximo que haga un chiste lo capo". Ptolomeo VI
"Aquí, clavando un clavito". Longinos a Jesucristo
"Como yo mismo por mi casa". Pedro
"Recuerdos del Comando Madrid". Satanás a Luis Carrero Blanco
Sección: Frases célebres de la historia
Aun así, con el paso de los anos los aplausos habían alimentando progresivamente su ego hasta llegar a considerarse a sí mismo algo parecido a un virtuoso del aterrizaje. Más todavía: un artista, un auténtico esteta cada vez mas reputado que cosechaba calurosas ovaciones desde el mimo momento de desplegar el tren de aterrizaje. Este abrumador reconocimiento se prolongaba en ocasiones hasta que la aeronave se perdí ya sin pasaje camino del hangar, cuando los recién llegados turistas hacian la ola y agitaban bufandas en la pasarela de embarque. Ante el peligro de que la intestable pasarela se viniera abajo, los de Arbeloa fueron catalogados como aterrizajes de alto riesgo, despues de que una puerta de embarque se derrumbara mientras los pasajeros cantaban a coro y entre grandes saltos el 'Go West' de Pet Shop Boys.Los aterrizajes de Arbeloa pronto adquirieron fama mundial. Pilotos de todos los continentes embarcaban para admirarse con su forma de tomar tierra y aplaudían frenéticamente como un hincha mas. La Peña Arbeloa no se perdía ni uno de sus vuelos, a los que iba con bufandas y camisetas del comandante, que incluso llegó a desplazar a Maradona y al Che Guevara como icnonos nacionales argentinos. Tal era su fama que mamporreros de todos los rincones del planeta, autenticos expertos en aplausos faciles y poco merecidos se desplazaban hasta el aeropuerto de Buenos Aires para entrenar sus ovaciones en un ejercicio de adulacion que esperaban les sirviera para medrar en sus respectivos trabajos ante unos jefes demasiado vanidosos o, al menos, faltos de cariño.
En medio de este frenético entusiasmo Arbeloa, henchido de una autoconfianza rayana en la temeridad, fue depurando progresivamente su técnica. En marzo de 1987 ya era capaz de aterrizar con una sola rueda y poco después probó con éxito el afamado 'aterrizaje zero', creado en honor de los míticos cazas japoneses de la Segunda Guerra Mundial y consistente en hincar el morro en la pista de tal modo que la cabina quede semienterrada bajo el asfalto destrozado. Los viajeros siempre sabían de antemano cuando iba a recurrir a esta atrevida maniobra porque Arbeloa, después de comprobar que al tercer 'aterrizaje zero' consecutivo se le levantaba una ligera migraña, siempre la practicaba con una chinchonera roja con un avioncito azul dibujado en el lateral.
Tanta innovación estuvo estuvo incluso a punto de echar abajo su carrera, cuando en 1989 ensayó en Santiago de Chile por primera vez una nueva técnica en el que el aparato tomaba tierra de una forma completamente horizontal , como una mosca. Ese y sólo ese fue el motivo por el que la bautizó como 'aterrizaje mosca', pero el régimen de Pinochet entendió 'aterrizaje moska', lo asoció con el nombre de los antiguos cazas soviéticos y le acusó de comunista. Ante esta situación, Arbeloa decidió desaparecer antes de que le desaparecieran y buscó refugio en la Cuba castrista, en la que la acusación de comunista no era realmente tan grave. Además, los cubanos, tan habituados a aplaudir discursos de comandantes, se deshacían en ovaciones tras los aterrizajes de Arbeloa. Y es que en Cuba ser comandante contribuye sensiblemente a que le aplaudan a uno. Con el paso de los años el comandante (Arbeloa, no Fidel) corroboró lateoría de que los vuelos transoceánicos generan muchos y más calurosos aplausos, aunque en este punto la historiografía oficial cubana acota que si el comandante Castro no se había apercibido antes de esta cuestión es porque, sencillamente, no le interesaba el asunto.
El caso es que Arbeloa comenzó a volar entre La Habana y Madrid transportando a lo más selecto de la intelectualidad cubana y a lo más abyecto del turismo sexual español. Inmerso en esta rutina, una tarde cualquiera de marzo recibió sin motivo aparente la mayor ovación de su vida, un encendido aplauso de más de quince minutos que emocionó al curtido piloto lo suficiente como para recompensar a su público. Comprobó que aún tenía combustible y, aprovechando que no había practicado el 'aterrizaje zero', decidió conceder un bis como agradecimiento. Volvió a conectar los motores, tomó velocidad y despegó rumbo a La Española para aterrizar en Puerto Príncipe, donde en deferencia hacia los haitianos el pasaje aplaudió en francés.
Nueva ovación, nuevo bis, pensó un Arbeloa ya completamente entregado, y prácticamente sin tomar tierra ya andaba camino de Santo Domingo, en cuyo aeropuerto la clase turista, completamente entregada, se levantó de sus asientos y comenzó a hacer la ola mientras en 'bussiness' encendían sus mecheros. "¡Otra, otra!", aullaban los pasajeros mientras el avión despegaba hacia Puerto Rico.
A las escalas en Punta Cana, Jamaica y Santiago de Cuba, en las que el pasaje alcanzó el clímax con los sucesivos aterrizajes de espaldas, flameado y al estilo Bismarck, llegó un ligero hartazgo entre la tripulación cuando Arbeloa volvió a entrar en la cabina para obsequiar a su pasaje con otro aterrizaje, esta vez en Samaná. La nueva toma de tierra fue todo un festival, sobre todo de vómitos, pero aun así un auténtico espectáculo, con lo que primera clase, clase turista e incluso tripulación se unieron para hacer la ola en medio de un atronador aplauso sólo amortiguado por los tropezones que algunos se les habían quedado entre los dedos mientras trataban de sujetar la bolsa para los mareos.
Enfermo de éxito y presa del delirio, el piloto enfiló de nuevo la aeronave para volver a despegar, esta vez hacia Camagüey. Entre el pasaje se encontraba la Vieja Trova Santiaguera en pleno, que si no se fundó antes fue precisamente porque ya llevaban dos años despegando y aterrizando, y que compusieron el apócrifo 'Voy volando para Camagüey' tras conseguir escapar mientras el avión repostaba precisamente en el aeródromo de Camagüey.
Los septuagenarios músicos fueron los únicos en escapar. En atención a su edad, los pasajeros decidieron que fueran los primeros en escapar, pero el fuerte chasquido de sus caderas y rodillas cada vez que daban un paso alertó a Arbeloa, que cerró todas las puertas dejando sólo tiempo para que salieran los cinco santiagueros. El resto de pasajeros y la tripulación continúan a día de hoy deambulando por diferentes aeropuertos caribeños. Algunos empiezan a plantearse seriamente no aplaudir en el próximo aterrizaje al estilo Bismarck.
Sección: Cuentos apócrifos




