Efemérides 4

1.800 aC: Job hace gala de su gran paciencia
72 aC: Al César le dan lo que es suyo
2: Herodes se fastidia
28: Cristo pierde el mechero
33: Barrabás propone que le hagan una felación
862: Las siegan verdes
1114: Nace Maricastaña
1293: La abuela pare
1564: A Felipe II se la ponen así
1599: La mona se viste de seda
1674: El holandés empieza a errar
1797: El hijo de puta de Ramón Rodríguez corta el rabo al perro de San Roque
1860: Espartero compra un caballo dotado de una enorme huevada
1896: El boticario recibe una pedrada en el ojo
1906: Franco es ascendido a corneta
1924: Franco compra un caballo con una huevada comparable a la del de Espartero
1947: Pablito clava un clavito
1961: Pedro pasa por su casa

Reflexiones sobre los gentilicios

Reflexión número 1
Los gentilicios no admiten la propiedad conmutativa. Así, por ejemplo, cualquier obra conjunta de españoles y alemanes se denomina hispanoalemana. Si por el contrario es fruto de los alemanes y los españoles se denomina germanoespañola. Obsérvese que, de cumplirse la propiedad conmutativa, el silogismo correcto debería ser hispanoalemana - alemanohispana. O bien españolagermana - germanoespañola. E inlcuso hispanogermana - germanohispana o españolalemana - alemanoespañola.
Reflexión número 2
Los gentilicios son confusos, especialmente en el caso de las nacionalidades. La prueba viviente son los belgas, de los que en Francia siguen convencidos que son franceses. Excepto los belgas no franceses. A esos les llaman alemanes.
Reflexión número 3
La Reflexión número 2 también es aplicable a regiones, cantones, regiones, autonomías, departamentos e incluso estados federales. Durante una gira europea, Camarón de la Isla se pasó meses explicando que, aunque fuera flamenco, no era belga.

Reflexión número 4
Definitivamente, los belgas tienen un problema con los gentilicios.
Reflexión número 5
Los gentilicios son profundamente injustos. Mientras que un tipo de Jaén puede decir que es jiennense, jienense o jaenés, uno de Córdoba sólo puede ser cordobés, lo que, dado el uso que se ha dado al gentilicio, es una auténtica putada.
Reflexión número 6
Los gentilicios conducen a la confusión. ¿Por qué la Reflexión número 1 anuncia varias alternativas de silogismos si después ofrece meras enumeraciones, imposible ninguna de ellas de catalogar como silogismo?
Reflexión número 7
Los gentilicios van acompañados de modos de empleo. Así, las chinas se fuman, las moras y las judías se comen, los franceses se practican y las ingles se depilan antes de practicar el francés.
Reflexión número 8
Hay países pobres que no tienen para un gentilicio, de modo utilizan su propio nombre, como Argentina y (la República) Dominicana. Por contra, hay países que deciden quedarse el gentilicios para ellos solitos. Así, un tipo de Canadá es canadiense; uno de México, mexicano; uno de Chile, chileno; uno de Colombia, colombiano... Pero uno de Estados Unidos, americano. Por otra parte, ¿por qué siguen los colombianos sin pagar sus royalties a don Cristóbal?
Reflexión número 9
Hay gentilicios que no son nada gentiles. Por ejemplo, de Vitoria patatero o de Valladolid facha.
Reflexión número 10
Si hay un pueblo poco partidario de los gentilicios, ese es el alemán. De ahí su interés por invadir Europa: para suprimer los gentilicios. Para ser más precisos, son partidarios de un solo gentilicio: alemán.

Duda médica

¿Es que nunca va a encontrar el doctor House a un paciente con lupus?
¡Por favor, que alguien haga algo!

Nanorrelato 30

Ni fueron felices ni tenían dientes, así que comieron sopa y las perdices colonizaron el mundo

¿Disculpe?

El debate se abrió cuando en 1973 se descubrieron en un monasterio carmelita castellano los manuscritos del encuentro entre Goya y Beethoven. Evidentemente, la charla entre los dos mayores genios de su época, que hasta entonces se suponía nunca habían llegado a conocerse, concitó la atención de los más prestigiosos erudirtos, estudiosos, musicólogos e investigadores del mundo, fascinados por lo que una conversación entre dos personalidades tan arrolladoras como geniales podría deparar a la humanidad y, por qué no decirlo, a la asignatura de 'Vamos a ponernos pedantes II' en Tercero de Bellas Artes y Segundo de Piano (los alumnos de Guitarra Clásica, aunque tienen algunas asignaturas comunes, sólo estudian hasta 'Vamos a ponernos pedantes I').
El caso es que las notas del hermano Méndez salieron a la luz con gran expectación entre los círculos especializados pero sin demasiado revuelo mediático, puesto que el mal estado del papel original y la ausencia en todo el monasterio de una conexión de 220 que permitiera funcionar una fotocopiadora que, por otra parte, tampoco había, dificultaron enormemente su difusión. Aún así, Greg Müller y Carlos Alonso, especialistas en Beethoven y Goya respectivamente, fueron nombrados codirectores de la comisión bilateral encargada de efectuar un estudio pormenorizado de aquel histórico encuentro que, según las previsiones más optimistas, podía servir incluso para hermanar las culturas de Alemania y España sin necesidad de que la primera invadiera a la segunda. Esta última posibilidad inquietaba especialmente a Francia.
Harto como estaba de las periódicas invasiones alemanas que solían producirse cada 30 o 50 años, dependiendo del día exacto en que entrara el verano, el gabinete de De Gaulle, temiendo una posible invasión de la península Ibérica para recuperar los documentos, y en previsión de que, con el pretexto de que les cogía de camino, los alemanes aprovecharan la coyuntura para dejar unas decenas de miles de soldados sitiando París, decidió organizar un congreso en Toulouse en el que la comisión bilateral pudiera, con todos los gastos pagados, analizar pormenorizadamente el que se había dado en llamar 'Manuscrito Méndez'. Incluso el ministro de Fomento galo se desplazó semanas antes al monasterio con una fotocopiadora y una enorme batería adaptada para una conexión de 220 voltios para poner a disposición del equipo hispanoalemán varios centenares del histórico texto.
El 14 de abril de 1973 la comisión se reunió por primera vez para una toma de contacto aproximativa con el texto, y se llevó su primera sorpresa al comprobar que el manuscrito estaba redactado en polaco y con caracteres cirílicos, de lo que se dedujo una primera conclusión: el hermano Méndez había sido un tipo francamente retorcido, opinión casi unánime en el equipo de expertos de la que sólo disentía el doctor Metterlich, catedrático de Musicología en la Universidad de Múnich (Baviera), que mantenía la teoría de que Méndez era un puto psicópata, eso sí, políglota.
Lejos de desanimarse, la dupla Müller-Alonso y sus colaboradores continuaron trabajando sobre el texto, y pese a no tener ni la más remota idea de qué demonios ponía en los papeles, en pocas semanas habían demostrado ya con una fiabilidad de cien por cien que cuando se le acercaba a una llama tendían a entrar en combustión y destruirse, lo que obligó al ministro galo de Fomento a hacer otras 200 fotocopias, esta vez convenientemente plastificadas para que, si volvían a intentar prenderlas, al menos quedara el consuelo de que el equipo de eruditos muriera intoxicado.
Finalmente, se encargó a una nueva comisión la traducción del 'Manuscrito Méndez', que dos meses después ya estaba disponible en el castellano vernáculo del retorcido monje y en una edición alemana, ésta escrita con letras góticas. El texto, ya por fin inteligible, sumió en el desconcierto al consejo de sabios de la comisión bilateral y generó opiniones e interpretaciones tan variadas como divergentes de un a conversación que rezaba así:
Ludwig Van Beethoven -en alemán–: Buenas tardes, ¿podría indicarme un sitio para cenar?
Francisco José de Goya y Lucientes -en castellano–: ¿Disculpe?
Ludwig Van Beethoven -en alemán–: Digo que si podría indicarme un sitio para cenar.
Francisco José de Goya y Lucientes -en castellano-: ¿Perdón?
Ludwig Van Beethoven -ya en castellano–: Sabe usted de lugar en el que tomar cena.
Francisco José de Goya y Lucientes: El próximo sábado.
Ludwig Van Beethoven: ¿Disculpe?
Francisco José de Goya y Lucientes: ¿Con mayonesa?
Ludwig Van Beethoven: ¿Perdón?
Francisco José de Goya y Lucientes: Ahora que le miro., ¿No es usted Ludwig Van Beethoven?
Ludwig Van Beethoven -de nuevo en alemán–: No, gracias no fumo.
Francisco José de Goya y Lucientes: Pero diga algo, hombre.
Ludwig Van Beethoven: ¿Habla usted alemán? Se parece usted a Francisco José de Goya y Lucientes.
Francisco José de Goya y Lucientes: El 5 de abril.
Ludwig Van Beethoven: Con catorce panderetas.
Francisco José de Goya y Lucientes: ¿Pero por qué se me queda mirando sin decir nada? ¿Es usted mudo?
Ludwig Van Beethoven –bastante malhumorado, y sin abandonar el alemán-: ¿Todos los españoles son así de maleducados que ni siquiera contestan a un extranjero que les pide ayuda? ¿O es que es usted sordo?
Francisco José de Goya y Lucientes: Perdone, ¿decía usted algo? Es que debo tener un tapón en el oído, o algo, porque últimamente no oigo muy bien. Los últimos diez años.
Lutwing Van Beethoven -gritando en alemán-: ¡Digo que si podría indicarme un sitio para cenar!
Francisco de Goya y Lucientes: Ufff, siento no poder ayudarle, pero no hablo gaélico.
A día de hoy, lo único que se sabe con certeza es que ese día Beethoven no cenó.

Nanorrelato 29

Bebe para recordar

Corolario: ¿Qué es lo que hay que recordar?
(a la izquierda, una pista)

Frases célebres de la historia. Capítulo 28

"Sois todos unos salidos". Segismundo Freud
"¡Hop!". Luis Carrero Blanco
"¡Hip!". George Best
"Snif". Diego Armando Maradona
"De esta le ponen mi nombre a un coche". Pablo Ruiz Picasso
"¡A mi madre vas!". Manolete a Islero
"Menéamela, a ver si crece". León XIII
"Envido". Los borrachos, en el cementerio
"Te quito la mano". Los turcos a Cervantes en Lepanto
"¿Alguien tiene una fotocopiadora a mano?". Andy Warhol
"Ya verás como se entren de que soy estrábico". Pablo Ruiz Picasso
"Vaya, se me ha vuelto a caer la pastilla de jabón". Aquiles a Patroclo
"Después de la que has liado, por lo menos te la habrás tirado". Héctor a Paris
"Volando voy. Volando vengo, vengo". Luis Carrero Blanco, parafraseando a Kiko Veneno
"¡Cagüenlaputa! ¡Se me ha vuelto a llenar el queso de moho!". Alexander Fleming
"______________________". Rodolfo Valentino
"¡Mira cómo lo has puesto todo!". Alejandro Magno a Ptolomeo
"¿Me estás diciendo que después de veinte años no has sido capaz de terminarme la puta bufanda?". Ulises a Penélope
"Y tú encima vas y le haces una canción". Ulises a Serrat
"De esta me retiro". Manolete
"Después de la que has liado, por lo menos te lo habrás tirado". Héctor a Aquiles
"Ahora mismo no se me ocurre nada ingenioso". Groucho Marx
"¡Hip!". La reina madre de Inglaterra
"De esta le ponen mi nombre al salto de altura". Luis Carrero Blanco

Un lugar común

Excepción cultural

Lo reconozco: No he podido resistirlo. Por primera vez en la historia de este desquicie, me hago eco (cómo me mola escribir topicazos) de una entrada publicada en otro blog. Los tipos del EP3 (esos que antes de llamaban las Tentaciones) publican aquí un encendido alegato para dejar claro que no son gafapastas. Por si quedaban dudas, lo titulan 'Desmontando mitos (II): Los del EP3 son unos gafapastas'. Los habituales ya sabéis que es uno de mis temas favoritos, pero aún así, y sobre todo para los nuevos, os recuerdo que ya publiqué hace no demasiado una 'Pequeña guía para convertirse en alternativo' que se completa muy bien con el listado de los más listillos de El País. Para los vagos que no hayan pinchado el primer enlace, aquí van los motivos por los que los chicos del EP3 dejan claro que no son gafapastas -sic-. Es justo y necesario:

Retomamos el tema principal: ¿El EP3 está lleno de gafapastas? La respuesta es sencilla: no. Y ahí va una lista de pruebas que demuestran que esto es una verdad palmaria:
1) Esta semana, en la sección de música de EP3.es tenemos a Poncho K, Nine Inch Nails, Bunbury, Toreros Muertos, Lendakaris Muertos y Deluxe cantando en español (cosa que odian los gafapastas), entre otros.
2) Las películas lentas y asiáticas nos duermen como troncos.
3) Hay cine comercial de Hollywood que nos encanta.
4) No vamos a comprar la ropa a Londres teniendo Madrid tan a mano.
5) Nadie le dice a un fan de Slayer gafapasta, y aquí hay un fan de Slayer, de hecho, llegamos a estrenar el último single de los estadounidenses.
6) Nadie le dice a un rapero gafapasta, y aquí hay quien bebe los vientos por los versos más macarras.
7) No tenemos gafas de pasta, bueno, uno sí, pero no cumple el perfil.
6) No todos somos de Madrid o de Barcelona. Es más, casi todos somos de fuera.
9) No nos gustan los grupos que susurran y desafinan.
10) Ninguno de los presentes lleva Converse ("antes voy descalzo", apunta uno).
Pues eso.

Al "pues eso" me sumo yo también, y prometo profundizar en las características de los gafapasta en una segunda entrega que tiene como título provisional 'Manual avanzado para gafapastas'. Se admiten sugerencias. De hecho, se exigen sugerencias. Y sí. Antes de que lo preguntéis, lo admito: Me caen mal los gafapastas.
Reflexión a modo de epílogo: ¿Un gafapasta es lo mismo que un perroflauta?