La verdadera y desconocida historia de Sharunas Marchulenis. Parte I

Sharunas Marchulenis siempre fue un tipo realmente extraordinario. No sólo marcó una época en las selecciones soviética y lituana, sino que era capaz de resolver una integral con una paradoja -aspecto del que nos ocuparemos en otra ocasión- y estaba dotado de una extraordinaria capacidad musical innata.
Ya su propio nombre constituía un pegadizo estrillo. Su extraordinaria musicalidad -léase charunasmarchuleinis-encierra una melodía aplicable a prácticamente cualquier género: desde Camarón de la Isla a Bruce Springsteen, desde Chet Baker a Joaquín Sabina, un sinfín de músicos habían barajado la posibilidad de colaborar con el escolta, pero finalmente fue Andrew Lloyd Weber quien consiguió embarcar al ex jugador en un proyecto tan atrevido como ambicioso: convertir su vida en un musical de Broadway.
Sin embargo, el choque de talentos fue inevitable. Ambos querían firmar la partitura, y finalmente Marchulenis se fue con su musicalidad a otra parte. Desde 1996 pone música a buena parte de los temas de Bob Dylan.

El contubernio de los profesores de francés

Al grito de "Je m'apelle Jacques. Je suis ensegnant", los profesores de francés tomaron el Palacio de Invierno. Los docentes, completamente enajenados, repetían una y otra vez la frase hasta que a los soldados les estallaba la cabeza. Los pocos defensores supervivientes se vieron impotentes ante la táctica de las felaciones puesta en práctica en última instancia por los invasores.

Acronismo (8)

Anacogeta: Caradura que vive sin hacer nada.
Circuncivalación. Carretera para gente sin frenillo.
Conrabo: Pornográfico nombre de pila.
Estulpicia: Grado máximo de estupidez y estulticia.
Etrurco: 1) Ciudadano con doble nacionalidad italoturca. 2) En el siglo III a C, gentilicio que denominaba a una comunidad etrusca trasladada al norte de Turquía.
Indigerente: 1) Pobre pasota. 2) Gerente indulgente.
Metródico: Dícese del planificador de las líneas de metro
Oranista: Aquel que se da placer a sí mismo en Orán.
Ortogenario: Viejo sodomita.
Santánico: Maligno seguidor de Santa Claus.

X Enfemérides

7 a C: Nace Jesucristo
0: Jesucristo siente una gran confusión al descubrir que, al parecer, ha vuelto a nacer.
12: María descubre con estupefacción que, al parecer sigue siendo virgen, y de ahí su sobrenombre
23: Jesucristo hace saber a Dios (padre) que eso de la crucifixióm es una idea que no le termina de convencer.
1492: Isabel I la Católica se cambia, por fin las bragas.
1493. Fernando II el Católico termina sus oraciones de agradecimiento.
1842: Marx y Engels descartan el nombre de engelismo para su dictrina, muy a pesar de Engels.
1843: Como venganza, Engels veta "Carlismo" como nombre de la nueva doctrina.
1844: En plena borrachera, Carlos Marx propone llamarlo Cristianismo.
1845: La nomenclatura de Marx no prospera
1903: Vladimir Lenin decide quedarse calvo.
1917. El zar Nicolás II se caga encima.
1923: Segismundo Freud llega a la conclusión de que Jesucristo padece un complejo de Edipo.
1973: Luis Carrero Blanco, gran admirador de Milan Kundera, demuestra la insoportable levedad del ser.
1974: La FIA anula la plusmarca mundial de salto de altura de Luis Carrero Blanco al considerar que se ha ayudado de elementos externos.

Frases célebres de la historia. Capítulo 51

"Joder, qué de persas". Leónidas, en las Termópilas
"¿Quieres una alfombra?". Jerjes I a Leónidas
"Me cago en la Odisea y en su puta madre". Ulises
"Perdona, es que se me va la cabeza". Luis XVI
"¿Esto lo cubre el seguro?". María Antonieta
"De esta nos coronamos". Juan Carlos I a Sofía
"¿Tres y dos...?". Aquiles a Patroclo
"Se montó la de Dios es Cristo". Jesucristo, presumiento
"Te voy a hacer una bufanda para cuando vuelvas". Penélope
"Sí, y un bolso de piel marrón, no te jode". Ulises, escéptico
"¿Y si cerramos el cortijo?". La dinastía Qing
"Si es que los moros somos la hostia". Saladino
"Lo que es la hostia es mi chorra". Rocco Sigfredi
"Para hostia la que me he pegado yo". Luis Carrero Blanco
"Qué ciego llevo". Polifemo
"¿Esto lo cubre el seguro?". Napoleón, en Waterloo
"¿Lo tenías a todo riesgo?". Wellington
"Una más y nos vamos". La reina madre
"Haber mandao una postal, hombre". Livingstone a Stanley
"¿Estudias o trabajas?". Verlaine a Rimbaud
"¿Esto lo cubre el seguro?". Manolete
"Jopeta, mamá, es que se me ha metido algo en el ojo". Boabdil
"¿Tu primo? ¿Y a mí qué tu primo?". Héctor a Aquiles
"¿Tuyo de qué?". Mío Cid
"¡A que te bebo!". Charles Bukovsky
"Perdona, es que se me va la perola". Ronald Reagan
"Se van a cagar, los de la mutua". Leónidas, en las Termópilas
"¿Y si en vez de con una hormiga lo hacemos con un caballo?". Menelao a Ulises
"Eso, eso, caballo". El duque de Lugo
"Cómo mola el caballo". Calígula
"Ya te digo". Kurt Covain
"¿Unos tiritos?". José Antonio Primo de Rivera
"Y a volar". Luis Carrero Blanco
"Cuidado con el caballo". Príamo de Troya
"Si eso ya te compras un patinete". Jaime de Marichalar
"¡Puta niña repelente!". La reina de corazones a Alicia
"¡Que le corten la cabeza!". Robespierre
"Eso, eso, que se la corten". Farinelli
"Ni poesía ni hostias. Que recojas el jabón". Rimbaud a Verlaine
"¿Esto lo cubre el seguro?". Luis Carrero Blanco

Nanorrelato 52

Según le clavaron el destornillador en el cráneo, al frenólogo se le agrió el carácter

La verdadera y desconocida historia del hombre de hojalata

Oz parecía una carnicería, un amasijo de cadáveres amputados y bañados en sangre. El Mago había cometido un error, un enorme error. Nunca debió tratar de engañar al Hombre de Hojalata, y mucho menos dejarle salir de Palacio con vida. Una sencilla operación, unas palabras mágicas, un último esfuerzo presupuestario, hubieran bastado para evitar la masacre o al menos para ganar tiempo, pero ya era tarde: el Mago estaba lejos y Oz parecía una carnicería.
La tragedia llevaba días fraguándose. El Hombre de Hojalata había llegado a Oz capital junto a Dorothy, el León Cobarde y el Espantapájaros para plantear al Mago sus reivindicaciones tras una larga marcha a lo largo del Camino de Baldosas Amarillas en la mayor acción sindical que se recordaba en las últimas décadas gracias al apoyo del Sindicato de Fabricantes de Latón y de la Unión de Conserveros.
La lista de exigencias era sencilla: un corazón para cada hombre de hojalata y, obligado por las circunstancias, un deseo para cada uno de los tres oportunistas que, al abrigo de la colosal trascendencia mediática que había adquirido la protesta, se le habían unido por el camino para aprovecharse de las circunstancias. El León Cobarde vio una oportunidad perfecta de conseguir algo de valor; el Espantapájaros, un cerebro con el que recuperarse de su reciente lobotomía; y Dorothy… lo de Dorothy nadie lo comprendió: quería regresar a su Arkansas natal. No a París, ni a Nueva York ni a Barcelona, sino a un lugar tan anodino como Arkansas, pero era su deseo y tenía derecho a pedir lo que quisiera, especialmente después de que la muy arpía se hubiera hecho con los zapatos de la Bruja del Este con una sucia maniobra que había terminado con la hechicera empotrada en el suelo, a modo de calcomanía de tamaño natural bajo una enorme casa de agricultores.
El caso es que después de una agotadora serie de incansables jornadas de marcha el Hombre de Hojalata y sus acólitos llegaron a la corte mágica al borde de la extenuación pero esperanzados en que el Comité Central del Partido Único de Oz atendiera sus peticiones. Más aún, esperaban mantener una reunión de primer nivel con el mismísimo Mago, necesitado de una inyección de popularidad como la que le podía dar la definitiva resolución del endémico conflicto de los hombres de hojalata tras la crisis desencadenada por la desamortización de los latifundios de la Tierra del Oeste.
Aquella maniobra, destinada a incrementar la productividad de los yermos y infraexplotados campos del Oeste, no había dejado satisfecho a nadie: los terratenientes se habían rebelado contra la abolición de sus privilegios y los jornaleros veían con decepción una a sus ojos tímida reforma que no había puesto la propiedad de la tierra en sus manos.
El Mago se veía así necesitado de un golpe de mano que le reconciliara con los medios de comunicación y con su pueblo, y la larga travesía del Hombre de Hojalata, cuya causa había emocionado hasta el pleonasmo a los ozianos, le ponía la oportunidad en bandeja. Con la aquiescencia del Comité Central, en el que sólo se opusieron dos díscolos rápidamente acusados de revisionistas por el mandamás de Oz en una hábil maniobra que terminó con la pareja de disidentes deportados a la fría Tierra del Norte.
La reunión tuvo lugar, como no podía ser de otra manera, en la sala de recepciones. El Sindicato de Hojalateros acampaba en los Jardines de Palacio y el Mago resplandecía de divinidad, seguro de dominar la situación, de tener a su alcance la maniobra definitiva que le consolidara definitivamente en el poder, legitimado por aclamación ante un populacho que, si bien en los últimos meses se había mostrado algo dubitativo frente a su gestión, se había revelado como fácilmente manipulable.
Así llegó el Hombre de Hojalata al que confiaba en que iba a ser su gran día. Oz les esperaba acodado sobre la mesa de la Sala de Recepciones y tras los protocolarios saludos le inquirió por sus reivindicaciones. El portavoz hojalateño planteó con solemnidad sus exigencias: valor para el León, un cerebro para el Espantapájaros, el absurdo e inexplicable deseo de Dorothy de regresar a Arkansas y, por encima de todo, un corazón para sí mismo y otro para cada uno de los hombres de hojalata del País de Oz.
Naturalmente, el Mago no estaba dispuesto a ceder a ninguno de los puntos del pliego de exigencias, pero había estudiado hasta el hartazgo el modo de manipular la situación a su favor gracias a sus grandes dotes retóricas, las mismas que le habían encumbrado en el poder y con las que había conseguido convencer a todo el pueblo de que era un gran hechicero, casi un mesías, pese a que en realidad ni siquiera fuera capaz de transfigurar el agua en vino o caminar sobre las aguas. La peligrosa y omnipresente Ozitate, la policía secreta de Oz, había seguido en la sombra todo el movimiento del gremio de los hombres de hojalata. Un agente de incógnito se había infiltrado ya en la primera reunión clandestina en la que se comenzaron a fraguar las protestas y había seguido cada uno de los pasos de la marcha a la capital a través del Camino de Baldosas Amarillas, de modo que el hombre fuerte del país había estado pormenorizadamente informado de todas las novedades a lo largo del viaje.
Aprobar una ley por la que el Estado se obligara a procurar un corazón a cada hombre de hojalata era un gasto insostenible para las extenuadas arcas de Oz, completamente agotadas tras el pago de indemnizaciones con las que sufragar la controvertida desamortización de la Tierra del Oeste. La retórica entraba ahora en juego y el Mago estaba dispuesto a poner en práctica sus dotes de encantador de serpientes con un discurso tan elaborado como vacío que debía tornar la situación a su favor:
“Tú, León, ya has demostrado valor al defender a tus compañeros durante un peligroso viaje. Tú, Espantapájaros, has probado tu inteligencia para resolver las complicadas situaciones que os han surgido. Tú, Hombre de Hojalata, has conseguido hacer muchos y nuevos amigos, algo sólo al alcance de alguien con un enorme corazón. En cuanto a ti, Dorothy. ¿En serio que deseas volver a Arkansas? ¿Pero por qué?”.
La táctica del Mago tuvo éxito y consiguió embaucar a sus interlocutores, en especial al estúpido Espantapájaros, de modo que todos ellos abandonaron la sala ufanos de su éxito pese a no haber conseguido realmente nada. Todos menos Dorothy, a la que el mago pidió que se quedara a contarle sus impresiones sobre la recién explorada Tierra de Oz mientras él exploraba otras partes de la anatomía de la muchacha.
Aunque el engaño se caía por su propio peso, todos tardaron en descubrirlo y aún más en reaccionar. El León Cobarde no se atrevía a encararse con el Mago, el Espantapájaros seguía siendo demasiado idiota para caer en la cuenta de la treta y Dorothy prestaba ya más atención a las nuevas sensaciones que estaba experimentando con el mago que a su perorata de Arkansas. Sólo el Hombre de Hojalata supo pasar a la acción, y regresó encolerizado a Palacio. Él no quería una metáfora barata sobre las dimensiones del amor y de la capacidad afectiva, sino un auténtico corazón: el órgano, el músculo, la víscera sanguinolenta. Un corazón, en fin, con existencia física y no sólo metafísica que pudiera colocar en su pecho. Y así se lo iba a hacer saber al Mago.
Así se fraguó la Revuelta de los Hombres de Hojalata, que tomaron el Palacio y las sedes del partido, correos y la policía ante la mirada aterrorizada de un ejército incapaz de contener a los revolucionarios con unas balas que tan pronto entraban en sus cuerpos de latón como salían, haciendo inútil el “Disparen al corazón” que el jefe del Estado Mayor había dictado como consigna.
A las pocas horas el Hombre de Hojalata controlaba casi todo el país, pero durante el golpe relámpago, el Mago se las había arreglado para transferir nuevos fondos a sus cuentas suizas y arramplar con gran cantidad del patrimonio histórico exhibido en Palacio para trasladarlo como valija diplomática al País de las Nubes, donde el Cirro Mayor, también conocido como “el sucio cirrótico”, le había ofrecido asilo. En su viaje en globo tuvo incluso tiempo de arrojar sobre la maldita Arkansas a Dorothy, que en sólo unas horas ya empezaba a hablar de formar una familia y trataba de organizar el Gobierno de Oz en el exilio. Con la niña repelente fuera del pasaje el globo aerostático perdió lastre y permitió llegar al depuesto líder oziano a tiempo para ver los periódicos nubeños de la mañana, que informaban sobre el Golpe de los Hojalatiegos.
Por fin, el Mago cayó en la cuenta de que debía haber accedido a las exigencias del Hombre de Hojalata, que pocas horas después había aprovechado el vacío de poder para hacerse con el control absoluto del aparato del Estado y acceder a la presidencia del Comité Central del Partido Único. Su primera decisión había sido tan traumática como previsible: todos los hombres de hojalata tenían derecho a un corazón y, ya sin hechicero capaz de concedérselo mediante un hechizo y sin fondos para acudir al tráfico ilegal de órganos, quedaban autorizados a tomarlo por las buenas allí donde lo encontraran.
Pronto se comprobó que el lugar en el que más sencillo era encontrar un corazón vivo era el pecho de los ozianos. En concreto, se solían localizar en proporción de uno a uno; es decir, un oziano, un corazón. Y así comenzó la masacre de Oz. Los hombres de hojalata comenzaron a hundir sus metálicos puños en el corazón de sus paisanos hasta encontrar una víscera que se ajustara a sus necesidades, y las calles, los bosques, los montes e incluso el mismísimo Camino de Baldosas Amarillas amanecieron rebozados de cadáveres sanguinolentos y amputados y de robots que trataban de hacer un lugar para su nueva víscera entre el módulo de memoria virtual y el sensor de movimientos.
Del Espantapájaros y el León Cobarde nunca se volvió a tener noticia. Su rastro desaparece en la historia como si en aquel mismo momento se hubieran difuminado hasta dejar de existir, mientras los corazones su pudrían en el pecho de unos hombres de hojalata que comprobaron demasiado tarde que sin sistema circulatorio era francamente difícil mantener el órgano vivo y virtualmente imposible conseguir que latiera.
En aquel mismo momento comenzó en Oz el gobierno del terror del Hombre de Hojalata, coronado poco después como Hombre de Hojalata I, aunque pasó a la historia con el sobrenombre de ‘Corazón de León’. Ya era el hombre fuerte del país, y poco importaba que Oz pareciera una carnicería.

El desengaño del músico de jazz

"Pues va a ser que eres negro", dijo Davis a Coltane. Coltrain palideció.

Carrero Total

Esto es un regalo de aniversario de un amigo que no quiere que publiquemos su nombre. Aun así, muchas gracias.
Primer y probablemente último vídeo en Animalario.


CCC

No, no es un curso de pedicultura a distancia. Los romanos eran unos tipo que, además de comer tumbados y vomitar en las fiestas para seguir bebiendo -qué grandes tipos, estos romanos-, contaban con letritas. Así que CCC es 300 en números romanos. Porque, como dijo Trajano, "los romanos es que somos la hostia". Yo no es que sea romano, pero este es un entrañable momento conmemorativo de los 300 capítulos de Animalario.
Las felicitaciones llegan de todo el mundo, de todos los ámbitos. Frida Kahlo ha prometido un cuadro para la ocasión, Gary Kasparov un gambito y Nicolás II, una revolución con salvas y todo. Pero aunque sin duda lo merezco, no me atribuyan a mí todo el mérito. En este momento me quiero acordar de aquellos que contribuyeron a este éxito pero ya no están con nosotros, como Manolete y Luis Carrero Blanco, a los que les empiezan a quedar pocas cosas que decir. También de Alberto Juantorena y de Gracita Morales, y de Pablo Neruda, del alfil Vassily, y de Yosif Stalin. De Blanco, de Alfredo Landis, de todos los santos, de los camareros funcionarios. Por supuesto, tampoco me podía despedir sin dar las gracias a Pepe Dávila, un auténtico flipi de la vida. Y como lo breve, si breve, pues es más breve... pues esto es todo por hoy.

Nanorrelato 51

Dejó de cumplir años y empezó a cumplir melones

Un tipo observador

La verdadera y desconocida historia de Francisco Franco

María del Mar Medina Pomalengo, hija natural de Ildefonso Medina y de su empleada doméstica, Alfonsina Pomalengo. Esta era la verdadera identidad de quien durante cerca de 40 años gobernó España con mano de hierro.
La joven María del Mar era una muchacha apocada y pizpireta, y creció feliz en el Santander de principios de siglo hasta que su madre se trasladó a Ferrol para trabajar en casa de los Franco, una familia de clase media acomodada ansionsa de crecer tanto económica como numéricamente. Sin embargo, el matrimonio aún no había tenido descendencia y los años pasaban inmisericordes para los Franco, que se veían cada vez más mayores para formar una auténtica familia.
Precisamentge en esta época entró Alfonsina Pomalengo en su vida. Ya cerca de los 40, llegó a la casa ferrolana con la jovencita María del Mar y sus tiernos seis años en el regazo. "¡Pero qué nena más mona!", dijo la señora Franco con una sonrisa que se le congeló según la niña la miró. Aquello era lo más feo que había visto en su vida. En realidad, perecía más un niño mal formado que cualquier cosa que pudiera recordar al género
femenino, una evidencia que rápidamente puso de manifiesto el señor Franco.
"¿Y si la adoptamos?", propuso la señora Franco. "Pero si parece un niño", protestó su marido. "Precisamente por eso. Como es tan bajita y tan poca cosa, bien puede aparentar sólo tres años: Podemos decir que ha estado ese tiempo en La Coruña con sus tíos y llamarla Francisco, como tú, que hay que mantener el apellido. Seguro que a Alfonsina le parece bien".
Antge este argumento don Francisco no duró. El apellido era lo primero y, al fin y al cabo, hacer pasar a María del Mar por un muchacho, aunque un tanto afeminado, tampoco iba a ser muy complicado. Para despejar toda duda, su nuevo padre alistó a Franquito -así le llamaban- en el ejército, donde el joven recluta pidió África como destino.
Las escaramuzas de las milicias de Abd-El-Krim hicieron el resto. Si Franquito ya tenía fama de afémila, una vez un disparom le alcanzó en el bajo vientre todas las dudas se despejaros: pasó de afeminado a herido de guerra, después de que una bala le hubiera volado lo que sus compañero pensaban que debían ser necesariamente sus huevos. No volvieron a surgir dudas sobre su hombría y se achacó su aflautada voz -y todas sus afeminadas maneras- al africano incidente.
Poco tiempo después, en una visita a Oviedo durante un permiso, el castrati conoció a Carmen Polo. Cómo nació Carmen Franco es aún un misterio con el que puede estar relacionado don Francisco padre. El resto es historia.

Frases célebres de la historia. Capítulo 50

"Mucho indio, es lo que hay". Francisco Pizarro.
"¿Mande?". Atahualpa, confuso.

"¿Y en Milan dices que no hay bocadillos de lechazo? Ggggggg, pizzaaaaa". Ronaldo
"¡Córtate el pelo y búscate un trabajo, hippie!". Millan Astray a Unamuno
"Bye bye, Nuria Bermúdez. Hello Paris Hilton". David Beckham
"Más cornadas da la vida". Islero a Manolete
"¿Un bañito?". Marat
"¿Tienes un Hibitane?". Luis XVI a su verdugo
"Será por dinero". Federico Engels
"¿Y a eso le llamas cortijo?". La duquesa de Alba
"Na, na, na, na na". Ted Nugent
"¿Alguien tiene una lizipaina?". Sadam Hussein, con dolor de garganta
"Soy mano". Cervantes a los Turcos perdiendo al mus
"Tienes mala cara". Un Curie
al otro
"Somos más populares que Jesucristo". Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, parafraseando a Charles Chaplin
"Esto con Franco no pasaba": José María Aznar, al ver el doblete del Barça
"¿Le duele aquí?". Islero a
Manolete

Frases aportadas todos por los lectores, en concreto por estos:

Nelken
, Palabrerio, lapaula, schwejk, operador, Chus, Lek, Jesús, Tans, Paco Gorzas

Nosferatu

Horóscopo

Aries
Le devolverán una cantidad de dinero que se le debía. Podría empezar una nueva relación o superar alguna crisis que esté sufriendo la suya. Cuídese de los desconocidos que le pidan ayuda.

Tauro
Lleve encima un plano, porque como pregunte a un Aries por una dirección se negará a indicársela. Tanta falta de amabilidad le provocará un ansia irrefrenable de matar.
Géminis
El día comenzará bien. Se le presentarán nuevas oportunidades laborales, pero un Tauro bastante malumorado lo asesinará.

Cáncer
La muerte del 8,3% de la humanidad le puede sumir en una profunda depreseión. Para compensarlo, verá a otro 8,3% muy alegre por haber cobrado una cantidad de dinero que se le debía.

Leo
La fuerte inflación producida por el exceso de dinero en circulación y el descenso de la población mundial le hará perder su casa. En lo personal, romperá con su pareja y a uno de sus padres le diagnosticarán una grave enfermedad. Vigile su hígado.

Virgo
Tendrá un día nada fuera de lo normal. Salvo si es usted enterrador. En ese caso, se hará rico.

Libra
Cuide a su pareja y a sus amistades. Se le presenta en perspectiva un posible viaje al extranjero. Rehuya el color amarillo y a los tipos malumorados que vea por la calle. Antes de la hora de comer pídale prestada a todos los Géminis que conozca la mayor cantidad de dinero que pueda. Será una buena inversión.

Escorpio
Aléjese de los Tauro y Géminis y arrímese a los Libra. Los vaivenes económicos y la sobreabundancia de viudos y viudas puede dar un giro a su vida. Aprovéchelo.

Sagitario
Su pareja le engañará con un tipo vestido de azul, pero a cambio comprobará que se encuentra completamente recuperado de los pequeños problemas de salud que arrastraba. Salvo que se trate de una enfermedad terminal. En ese caso, puede morir.

Capricornio
Si tiene un amante, no vista de azul ante su pareja.Cuide su próstata.

Acuario
Discutirá con un superior. Cuide su aspecto físico, porque puede tener algún encuentro afortunado, en especial si es con un Géminis y le presta dinero.

Piscis
Sentirá una repentina vocación religiosa, anunciará una crisis demográfica y una recesión económica. Vigile sus espaldas.

Un tipo consecuente

Los disturbios del Kosher

Se avecinaba un largo día en la comisaría:
-No tenemos apenas pistas. Todo lo que sabemos es que un testigo vio salir a un hombre con faldas blancas y meterse en un papamóvil donde le esperaba un chófer que, tras besarle el anillo, arrancó en la noche mientras el sospechoso, que llevaba una mitra en la cabeza, repartía bendiciones al infinito.
-¡Maldita sea! Con esos datos nunca podremos saber quién puso la bomba en el banco de células madre. De todas formas, creo que se trata de un ajuste de cuentas entre bandas. Tenemos un video en el que se ve a un tipo con sombrero, barba y grandes bucles en el pelo apedreando una carnicería en la que se vendía chuletones no kosher. Esta puede ser la venganza de los papables.
La ciudad no había vivido una situación así desde los
disturbios de los imanes silvestres, que armados con barbas postizas sembraron meses atrás el terror en la calles. Durante toda una larga semana, nadie se había atrevido a salir a la calle recién afeitado, después de que colocaran dos de sus barbas postizas a una pareja de testigos de Jehová que trataban de evangelizar a unos turistas jordanos. La mano dura y las redadas en los minaretes habían conseguido neutralizar la crisis, pero en los últimos tiempos habían vuelto a proliferar los alminares clandestinos.
Ni la policía ni el Gobierno sabían qué hacer, así que no hicieron nada, y la banda de la curia papal abrió junto a la banda de los rabinos un
Burger Kosher con el que sellaron la paz.

Nanorrelato 50

Un hombre va y se muere. Por favor, no vayas.
Es una contribución muy curiosa de Stygian que llegó hace alrededor de un año. Aquí queda.

Odas papales

Tenía una coartada perfecta,
una reputación inmaculada;
pero en lugar del mayordomo
el asesino era el papa.
Eso nadie lo esperaba
(ni siquiera el papa).

¿En serio me lo dicen a mí?
¿Si no tengo hijos por qué me llaman papa?
Además deben ser romanís,
porque en lugar de papá dicen papa.

Que traigan el benedictomóvil,
dijo el papa en su primer día como jefe de los clérigos
No se le pone el nombre de cada papa, sino el genérico,
aclaró el auxiliar de cámara.

El papa sentía un gran vacío, un gran hueco
En todo su cuerpo y su ser, pero sobre todo en el estómago
Aquella mañana el papa estaba tan habriento
que pidió un wooper triple con queso y patatas gigantes.

Frases célebres de la historia. Capítulo 49

"Hay que cortar por lo sano". Robespierre
"Hola, Frenando". Hamilton, tocando los cojones a Alonso
"¡Pero qué hija de puta que eres!". Sansón a Dalila
"¡Comunista el que no bote es, es!". Luis Carrero Blanco
"¿Por qué no te metes los misiles por el culo?". John Kennedy a Fidel Castro
"Eso, eso, por el culo". El marqués de Sade
"Por ganas una corbata columbiana, que le hacía". Jesucristo, apócrifo, hablando de Judas
"¡Puto rojo el que no salte es, es!". Luis Carrero Blanco
"Hace un frío de cojones". Walt Disney
"Venga, buen rollito". Manolete a Islero
"Por lo menos ya no tengo canas". Sansón
"¡Un Borbón el que no bote es, es!". Hugo Chávez
"¡Oe, oe, oeoe, oeoeoeoeoeoe!". Robespierre
"De esta ponen mi nombre a un equipo de fútbol". Vasco de Gama
"Eso si que mola, y no unas putas gafas". Francisco de Quevedo
"O un puto mueble". Luis XVI
"O un jarrón". La dinastía Ming en pleno
"¿Me lo dices o me lo cuentas?". El duque de Sandwich
"Eso, eso, por el culo". Arthur Rimbaud, cambiando de tema
"Hace un frío de cojones". Juanito Oyarzábal
"¡Puto rojo el que no bote es, es!". José Stalin
"¿Tiene su majestad el cuello sano?". Robespierre
"Frenando no tiene cuello". Lewis Hamilton, chinchando
"Os váis a cagar". Garibaldi
"Que no pienso hacer el ramadán". Aldo Moro
"Ni yo pantalones". Levi Strauss
"Ni Frenando ganar el Mundial". Lewis Hamilton
"O sea, que tú eres el de Dalila". Luis XVI a Dantón
"Ese era Sansón, gilipollas". Dantón a Luis XVI

Consejos para sobrevivir en una serie detectivesca

Consejo 1
Nunca asista a ninguna fiesta a la que esté invitada Jessica Fletcher.

Consejo 2
Jamás aparezca en escena durante los primeros tres minutos del capítulo. Quien sobreviva al minuto cuatro vivirá eternamente.

Consejo 3
No sea negro. Si lo es, procure que nadie se de cuenta. Si descubren que es negro, se convertirá inmediatamente en cadáver o, en el mejor de los casos, en asesino.

Consejo 4
Si la serie es de negros, no sea blanco.

Consejo 5
A menos que sea Jessica Fletcher, no investigue por su cuenta

Consejo 6
Preguntar "qué estás haciendo" a un tipo que le amenaza con un arma es una pregunta estúpida con juna respuesta obvia. Deje la cháchara y trate de huir o pedir ayuda.