No patxaran

Al grito de "¡No pacharán!", el británico afincado en Madrid Samuel Westford comenzó en julio de 1936 su cruzada antialcohólica, que derivó en antinacionalista cuando el lema mudó a "¡No patxaran!". Fiel seguidor de las teorías de Ortega y Gasset, que ya en 'La rebelión de la masas' advertía que a menos que se les aplique suficiente levadura las masas tienden a compactarse, Westford había sido el primero en aplicar la epistemología gassetiana a las bebidas espirituosas en un rompedor ensayo en el que sostenía que a menos que no se les apliquen endrinas las masas tienden a embriagarse.
Su animadversión hacia el nacionalismo vasco, o de las "provincias vascongadas", como le gustaba pronunciarlo con su marcado acento londinense, procede del primero de sus viajes a Euskadi, cuando en plena Guerra Civil Española decidió comprobar el efecto de las endrinas con aguardiente en el recio pueblo vasco. Dos días en Bilbao le bastaron para corroborar varias tesis: que el pacharán es una bebida intocable en toda la ciudad, que en Vizacaya no es una buena idea reivindicarse como hincha de la Real Sociedad y que el agua del río Nervión puede bajar realmente fría en invierno.
Esta primera visita, que concidió con la última, marcó profundamente el carácter de Westford, que en su demoledor 'El nuevo Ocdcidente' (The New West, London University, London, 1941), publicado ya de regreso a su país, arremetía sin piedad contra el pacharán y el txakoli en un tratado que tras conseguir cruzar clandestinamente se convirtió en uno de los textos más apreciados del tardofranquismo, distribuido en octavillas de multicopista por los bodegueros de La Rioja.

El "No patxarán" se convirtió a partir de entonces en un símbolo, una imagen de resistencia que los madrileños, mucho más aficionados al fino de Jerez, hicieron suya en recuerdo de aquella antigua consigna, que abandonó ya para siempre su contenido abstemio para convertirse en un símbolo contra las endrinas.
Desde entonces el "No patxarán" está mal visto en la magen izquierda del Nervión, mientras que la burguesía de Neguri comienza a plantearse seriamente optar por el txakoli.

2 aullidos:

Más claro, agua dijo...

¿En Neguri, txakolí? ¡Pero qué ostias! Eso es invento giputxi... En Bizkaia, los txatos de toda la vida, pues...

urodonal dijo...

Aaaahhhhhhhhh! Animalario en estado puro....¡Más! ¡Más!